El Consciente no puede saberse a sí mismo


"(...) Ahora observamos lo que llamamos “la Consciencia universal” sin objeto ni concepto.
Entre el objeto físico exterior y el ojo, u entre el intelecto y el pensamiento, hay un pequeño espacio, un intervalo. Este vacío, aunque lo sentimos, realmente no es percibido, no tenemos consciencia de él. ¡Este vacío, esta grieta no percibida, siendo la misma consciencia, no puede ser el objeto de su propia consciencia! ¿Cómo podría el azúcar saborear su propio gusto azucarado? De la misma manera, la consciencia no puede experimentarse a sí misma como objeto. De forma natural ella se extiende entre el ojo y el objeto y entre el intelecto y el pensamiento y si estamos vigilantes podremos remarcar de qué manera esta pura consciencia, común, universal, nos impregna espontáneamente antes de objetivizarse. Pero esta vigilancia no es la que consiste en decirse frente un objeto: “Yo soy quien percibe (el observador) o quien piensa una idea”, pues eso, realmente no puede ser visto más que cuando el pensamiento “Yo soy el observador”, y la observación misma, son las dos abandonadas (...)".

Sri Siddharameshwar Maharaj, La Llave de la Realización del Ser, pág. 42.