martes, 28 de febrero de 2012

"Vivir no es saber ni conocimiento"


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Pero, Señor, saber no es vivir y vivir no es saber. Vivir algo no tiene nada que ver con el conocimiento. El vivir no es erudición.

Hay salud en ser un investigador, un explorador, alguien que va al encuentro para descubrir y que, por lo tanto, está en el estado de no conocer, en el estado de desconocer. El explorador no tiene las respuestas, tal vez algunas preguntas, pero no tiene las respuestas. Tener las respuestas es como una tragedia leve que sucede en la vida de las personas: las personas definen la realidad que siempre se mueve—, la  filtran y traducen, y almacenan el resultado de ese proceso en la forma de un pensamiento o imagen. La realidad, toda dinámica, ha sido encerrada, aquietada, almacenada, guardada, lo que significa que no se ha obrado con la Naturaleza de compañera, sino, contra-Natura. Las personas intentan encerrar algo que es incerrable.

El explorador no atesora simplemente porque no sólo no puede atesorar nada (atesorar es una ilusión) sino porque hacerlo también va en contra de la Naturaleza, que no almacena, que no memoriza, no contiene, pues deja todo librado al mundo. La Naturaleza deja todo librado al mundo. El ser humano es naturaleza también y que quiera tomar las cosas del mundo para ponerlas en contenedores es sólo un capricho. Artificial es guardar y natural dejar librado al Universo.

Vivir no es conocimiento y conocimiento no es vivir. La vida está en un plano diferente de la palabra. La palabra es el relleno de un hueco y hay huecos que no pueden ser llenados.

domingo, 26 de febrero de 2012

El pasado y el Yo

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El pasado tiene gran efecto en el Yo.

Recuerdo la ocasión en la que un día en Navidad me encontraba llorando y un amigo fue a invitarme a su casa y me descubrió así por la ventana. Hay ese recuerdo, lo que este Yo tradicionalmente dice de ese recuerdo y lo que ahora el Yo dice pero todavía no está instaurado en la memoria.

El recuerdo de esa Navidad vivió en su momento en mi mente por un vacío personal, y así estuvo, yendo y viniendo, desde mi memoria. Ese vacío personal tiene-tuvo su peso propio, pero, si se lo mira bien, lo que más peso estuvo teniendo en todos los momentos hasta un ahora fue ese ir y venir del recuerdo. El trayecto que forja ese ir y venir es otra faceta de un recuerdo.

Un vacío personal es algo así como un reto que se dejó de lado y que consiguientemente no fue atendido o tratado. Puede ser presente o pasado. Si el vacío personal es en un presente, en principio no hay demasiada complejidad. Si el vacío personal es de un pasado, habrá que explorar la memoria, desvestir los dichos que uno tiene de esa memoria y darse cuenta de no seguir con la misma operación, a fin de poder observar su contenido tal cual es. Cuando el reto no atendido es del pasado, uno no lo puede ver sino a través de los efectos que produce, por lo general, dolor psicológico en sus diversas formas: miedo, frustración, tristeza, depresión, etc.; es importante destacar que los tópicos de un vacío personal (aquello de lo que hablan) pueden ser distintos uno de otros. Asimismo, existe un asunto sutil: la cualidad de un vacío personal, aquello que permite que exista, es siempre la misma. Los vacíos personales pueden hablar de distintas cosas hacia adelante, no obstante, hacia atrás, hablan de una misma cuestión, esto es: el modo en que una persona encara su presente. Un vacío personal se constituye en un presente, nunca en el pasado o en el futuro.

viernes, 24 de febrero de 2012

El apego. Psicología en los mensajes de texto


Estoy a punto de borrar un mensaje de texto de alguien que significa algo para mí. 

Puede que al principio no sea del todo claro cuando digo que el apego es uno mismo.

Las personas y las cosas significan a causa de quien las hace significar, de lo contrario, las personas y las cosas no significarían nada: sin la entidad que dá significados no habría significados. Sin interesar las cosas que el significador haga, las personas y las cosas sí que tienen su propia importancia, lo cual es siempre independiente del significado que una mente cualquiera ponga en ellas.

Una piedra existe y tiene su importancia más allá de lo que una persona podría estar pensando acerca de esa piedra. La piedra, el objeto piedra, no será más o menos importante por más pensamientos que se tengan sobre ella. Eso está claro, ¿no? Nada es más importante o menos importante por causa de la cantidad o calidad de pensamientos que se pongan. La piedra tiene su importancia independientemente de los ricos o pobres significados de los que puede estar bañada por obra del significador. El significador vive haciendo su propio trabajo y la piedra simplemente está "ahí" millones de años.

Así, el apego es uno mismo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Entonces, no es un misterio

Se podría decir que el muchacho sabe algo. Pero, eso no es conocimiento. Sí es un atisbo, y sin importar que sea así de mínimo, el muchacho sabe lo real que es. El ser humano, la vida, la Tierra con sus múltiples formas, sí son un misterio. No obstante, esto, que también es del humano, la vida y la Tierra, no lo es.

Lo que el muchacho sabe no se comunica, por lo que no hay teoría ni enfoques y mucho menos métodos. Por un lado, es una especie de tragedia el no poder comunicarlo. Si la gente supiera o se enterase de esto no se estrellaría tanto en la propia pared. Por otro lado, es tan natural que así sea, tan perfecto...no es teoría ni intelectualidad, ni enfoque ni técnica, por lo que no es algo atrapable ni conseguible. No es algo que después se venda diciendo "El método infalible para ser feliz, libre e inteligente" o algo por el estilo. Esto, que está en el ambiente, no vuelve a la persona ni más feliz, ni más libre, ni más inteligente. ¡No es un  mensaje de esperanza!

El muchacho sabe algo, que no es un dato que se aloja en la memoria, así que no aplica que sea conocimiento. Es más como una actitud casi permanente de enterarse de las cosas. Es como una caricia de la intuición al servicio de unos ojos que están puestos al "ver". Él tiene un atisbo condicionado, que sale a flote con su intuición no elegible, e ignora completamente cómo eso se pudiera transmitir.

Ya lo vemos, la gente que rodea no quiere escuchar, está muy ocupada tramando su propia visión del mundo. Su juego ingenuo consiste en conformar un mundo con la fuerza de su inconsciente para luego autodisparárselo a una esfera específica de su propia atención. La gente de alrededor padece una gran hipnosis personal  (este muchacho, claro, no está exento de aquella manera de ser). El pensamiento es Rey en la mente. El Ego manda. ¿Cómo es la mente de aquella persona que se anima a refutarse a sí misma? Los más inteligentes y los más tontos también caen en esa inmensa Red y vuelven a construir sus mundos con los cimientos del pensamiento. ¿Quién querría decirse a sí mismo que no tiene razón, que no está en lo cierto...?

Uno sabe que no se pueden construir más paredes con los ladrillos desarmados. Entonces, ¿qué sucede con la existencia humana cuando se descubre una alternativa a la tradicional construcción del Yo? ¿Cómo es la cualidad de la mente cuando se da cuenta que todo es un acto en el juego de las elecciones? ¿La vida humana es sólo un episodio en el artificio íntimo de una mentalidad?

Esto que él dice no es algo místico puesto en las nubes para unos ojos nublados. No es pensamiento sublime, altura poética o delicada conclusión de una intelectualidad. Triste y alegremente, no es magia, ni algo de otro mundo. Se abren o no se abren los ojos, no hay recetas ni requisitos.

Eso sí, la voluntad tiene que venir al Yo para descubrirse efímera en este complejo y brevísimo mar de la existencia. La voluntad es el grado uno, casi inexistente, en toda esta cuestión y debe existir para conducir la mirada (o dejar que se vaya sola) hacia una manera alternativa de estar en el mundo. Mirándose a sí mismo el muchacho descubrió que la voluntad se desarma dejando el velo tradicional con el cual los ojos se cubren constantemente. Y cuando cae el velo, viene la intuición, esa existencia que lo inunda a uno cuando la mente se para en frente de la montaña sin pretender nada de ella.

Entonces, no es un misterio, "está simplemente ahí".