martes, 26 de junio de 2012

¡Comprendo todo!, pero...


¡Os juro que cuando leo o escucho a Krishnamurti le comprendo! O, por lo menos, eso pienso. Pero, si es hora de que eso que se dice se lleve a la acción, ahí me doy cuenta de que no hay comprensión... Es casi casi obvio que no hay...
Y no puedo abordar la comprensión, porque todas mis aproximaciones son tomadas del mundo externo y físico. Si callo la mente, es un acto de la voluntad. Si me miro internamente, también. Todo se da vuelta con el mismo papel. Todo.
Había buscado, hasta que me di cuenta de la trampa de andar buscando. Me hice mínimamente sensato. Dejé de buscar. Pero en la no búsqueda hay inactividad, dejadez... Entonces, veo el proceso, baja la tensión... Y la pared en blanco sigue ahí. 


Sé que hay algo más, es tan... tan explícitamente obvio. Pero sé también que querer llegar ahí es torpemente ingenuo. Y dejo de pensar, pero al final es represión. Y dejo de reprimir, pero al final es una idea más. Hay completa ignorancia de mi parte para obrar anónima y fantasmagóricamente. Ni aquietar la mente mediante repetición, ni aquietar la mente mediante control mental..., entonces, ¿qué es comprensión? Ni memorias, ni palabras, eso lo sé intelectualmente; ni pasos lógicos, ni conclusiones, ni ideas. Ni enfoques o puntos de vista, mucho menos especulación.
Lo más cercano que llego es que la comprensión es un fantasma que tiene chances de ser un auto-engaño más.
Por último. Paso la mayoría del tiempo en silencio, no exteriorizo ni en el habla ni en la palabra las observaciones internas, sin embargo, y sabiendo que no hay requisitos previos aparentes, la comprensión es tan esquiva que el paso patente de su intuitiva estela deja todo vacío y sin sentido. Sin sentido. No de la vida, o de una emoción, o de las rarezas humanas, sino, el sin sentido total donde ningún ladrillo se puede poner. Trágico, al menos, para mí.

Chas gracias por haberme leído!!! =P

domingo, 24 de junio de 2012

La intuición es como la oscuridad de los ojos


Si antes de dormir y de fundirte en un sueño tienes consciencia mientras estás cerrando los ojos, te puedes dar cuenta de algo: aquello llamado intuición se parece a la dispersión de la oscuridad en los ojos cerrados que sucede inmediatamente después de empezar a dormir o a soñar.

Cuando miras con los ojos ahora, ¿puedes establecer los límites de tu visión? Es decir, ¿te das cuenta que ves en un rango en donde más allá ya no hay visión, salvo que reorientes la mirada? ¿Ves ese límite? Parece que cuando uno mira, allí hacia donde está mirando, toda esa visión es global e interminable. Pero, a los lados de todo eso que se mira está justamente lo que no se puede ver. Veo la ventana y todo lo que está alrededor, arriba, etc. Si coloco la mirada de una forma concreta, a la mancha que está a la izquierda de la ventana no la podré ver. La mancha que no veo me marca el límite físico de mi visión. Aquí no hablo de ver profundidades y detalles, sino del campo visual completo. La globalidad de la visión ocular tiene un límite, uno mira, literalmente, como por dos tubos, más allá de los cuales no hay visión.

Ok. Eso con los ojos abiertos. Uno no tenía consciencia pero ahora la tiene respecto de que la visión de 1ra. persona llega hasta un límite, y que, al igual que con los ojos abiertos, también es lo mismo con los ojos cerrados. Bueno, la oscuridad, que parece es total y lo abarca absolutamente todo, tiene un límite. Con los ojos cerrados hay un límite tras lo cual, después de la oscuridad, no hay oscuridad propiamente dicha, es una nada.  Y para mí esto es algo impresionante y tiene muchas implicancias. La más escapista, es el entendimiento de la existencia de esa nada concreta, figurada en el límite físico de la oscuridad mientras se tiene cerrados los ojos.
¿Qué hay después de ese límite? Uno supone que lo que hay después es lo que había antes de que este Yo individual se constituya. Por lo que  me pregunto, ¿qué es existir y qué es no existir...? Existir y vivir no son lo mismo... Otra de las implicancias es la plataforma misma en la que se basan los distintos paradigmas que buscan un entendimiento del Universo, del hombre y demás. ¿Cuál es la base de la observación y experimentación? ¿Cuál es el alimento mismo de la conceptualización? ¿Qué es el pensar en términos científicos o corrientes? Uno puede darse cuenta, cerrando los ojos, que eso que está ahí, oscuro, es una oscuridad total que termina en algún lado... Eso es casi obvio, la oscuridad termina, pero no es que viene luego la luz, o que uno observa alguna pared como límite de esa oscuridad; no, cuando la oscuridad termina no hay nada. Para mí, esa nada es como lo que no tiene un límite detrás lo limitado. ¿Si el Universo fuera infinito, es también ilimitado? Un círculo dibujado en un papel no tiene principio ni fin, pero está delimitado. Esta nada después de la oscuridad creo tiene los mismos principios. ¿Esta nada, por ser nada, existe? ¿Cuando está la nada, hay existencia de esa nada, o es que justamente la nada es una inexistencia? 
Un presente se guarda en la memoria y pasa inmediatamente a ser pasado. La memoria hace posible el pensamiento; el pensamiento, el pensar, tiene su base en un tiempo que ya pasó. ¿Puede lo que ya pasó entender lo que está pasando? ¿Son compatibles? ¿El pasado psicológico, de un dato objetivo o subjetivo, tira puentes o los destruye en pos de un entendimiento? Esta oscuridad tiene más implicaciones: uno se puede enterar que el conocimiento -pensamiento en la memoria, tiempo pasado- debe bajarse del pedestal en donde está, para entender lo que el conocimiento tiene vedado: precisamente, aquello que no conoce. ¿De qué manera una persona puede conocer de sí lo que todavía no está conociendo? ¿Cómo alguien puede entender lo que todavía no está entendiendo? La intuición parece marca una heurística psicológica y no me extrañaría que la mente y la capacidad de conocer no estén lejos de la física cuántica.

Al ir a dormir, apenas uno cierra los ojos, la oscuridad es de "uno a uno", es decir, los ojos siguen apuntando y eso a donde apunta le da la visión principalmente de la oscuridad. Con este "uno a uno", se puede navegar esa oscuridad e ir a hacia un punto a la derecha o a la izquierda, por ejemplo. Y, claro, no más. Después de esa oscuridad, de ese límite, no hay qué percibir (eso que no se puede percibir, de la manera en la que habitualmente actúa la percepción, ¿existe?). El dormirse para soñar, por ejemplo, viene justo luego de que esa visión "uno a uno" se esfuma o disemina. La imaginación se vuelve un poco más concreta y uno ingresa al sueño jugando a la pelota o trabajando en la oficina, lo que sea que sueñe. Y el asunto es algo simultáneo: a medida que la visión "uno a uno" se disemina, la consciencia de la vigilia se va yendo y justo después de ya no tenerla, viene simplemente el dormir o el soñar. Desafortunadamente, esto aparentemente sucede tan rápido la mayoría de las veces que una persona no suele darse cuenta del proceso. Pero, cuando sucede en 'cámara lenta' uno puede ver de qué está hecho eso que sucede antes de 'perder' la consciencia y dormirse.

¿Qué tiene que ver todo esto con la intuición? La intuición es una especie de conocimiento en la que, en apariencia al menos, no se desarrollan pasos lógicos previos, esto es, uno está en contacto con el dato o entendimiento certero sin ningún intermediario ni ejercicio intelectual a priori. Es, además, un conocimiento dotado de cierta globalidad. La intuición revela un todo, sea a lo que fuere que esté apuntando. Es algo extraño, puesto que no se expresa en una verbalización; no viene tras el proceso común del pensar. La intución simplemente no tiene ese lenguaje en su base. Si uno con los ojos cerrados, antes de ya justo estar por dormirse, todavía tiene consciencia en el mismo momento de esa difuminación de la visón "uno a uno" de la oscuridad circundante, ese momento se parece mucho a la intuición. Cuando la visión de "uno a uno" se esparce, la oscuridad de los ojos cerrados se vuelve global y pasa a no estar en un punto sino en todas partes.

Así es la intuición, que viene a dar una globalidad mediante un proceso exquisito, sublime, muy parecido a la oscuridad en los ojos antes de dormirse. Y, si en el día, mientras uno está viendo, de alguna manera logra que esa visión de "uno a uno" se desarme, todo lo que «es», sea lo que fuere que esté «siendo», viene como en una revelación, como un soplo, como algo que aparece cuando se cae una pared. Esto quita del pedestal al saber y al pensamiento. La intuición saca del habitual eje el proceso mismo por el cual se logra cualquier conocimiento.

La intuición es como un proceso oscuro, abarcativo, no lineal, que da como resultado una globalidad. No tiene el juego del 'uno a uno' como función principal. Parecería que la realidad multidimensional choca con sus líneas en el cerebro y este todas las veces tiene la oportunidad de aprehenderla. Pero, cuando uno lleva lo multi a lo unitario -al grado del pensamiento, al dibujo de un único trazo- esa realidad no se revela, no choca con el cerebro. Sin conocer esto, el hombre se especializa y, algunas veces, toca el más mínimo sabor de esa realidad con toda su especialización. Sin embargo, sin que sea un modo, un método, pues sería de nuevo el "uno a uno", la intuición da la idea del gusto entero sin hacer los viajes tradicionales. Una persona que desconozca la elite de su cultura puede tener todo el conocimiento, igualmente, sin un libro leído, sin un cálculo hecho.

La intuición es el mandamiento de los pobres y está al alcance de cualquiera, sólo con cerrar los ojos.

¡Un saludo!

miércoles, 6 de junio de 2012

Los límites de las palabras o sobre cuentos que no son...: Ve al mar



El misticismo oriental está basado en la percepción directa de la naturaleza de la realidad y la física se basa en la observación de los fenómenos naturales que tienen lugar en los experimentos científicos. En ambos campos,las observaciones son después interpretadas y esa interpretación, con frecuencia es comunicada por medio de palabras. Dado que las palabras son siempre un mapa abstracto y aproximado de la realidad, las interpretaciones verbales de un experimento científico o de una percepción mística serán necesariamente imprecisas e incompletas. Tanto los físicos modernos como los místicos orientales son conscientes de este hecho. Capra, Fritjof, El Tao de la Física, pág. 16.

"Mire, yo le hablaré de una ley de la Naturaleza a la cual llegué a través de un aparato científico. Este aparato me dio los datos crudos de la realidad que describe esta ley y yo los anoté en un papel para memorizarlos. Estos datos, que engloban dicha ley, están en este papel que le muestro ahora. Quiero que sepa que, cuando yo paso a comentarle acerca de esta ley de la Naturaleza, todo cuanto digo de ella, es algo incompleto; es decir, Usted, a pesar de mí, que le vengo a contar, no se enterará casi de nada. Y esto es por una par razones:  
La primera es que, si he comprendido la mencionada ley, es porque he visto su funcionamiento, he sido testigo, se qué sucede cuando ella está en juego. Y todo eso que he visto no está en la dimensión de las palabras, sino, en la dimensión de aquella visualización que cuyo accionar, además, me ha ayudado al entendimiento del cómo actúa esa ley y todo lo que está implicado cuando ella se desenvuelve. Mire, las palabras son unidimensionales, se ponen en una línea y sólo desde esa línea marchan. Yo vendré hacia Ud. con la descripción de esto, con mi palabra dicha o escrita, que no es más que la transmisión de estos datos que tengo, y sólo le transmitiré las palabras, los símbolos, algunos significados, y que Ud. comprenda es algo exclusivamente de Ud. mismo. Pero con palabras simplemente no comprenderá. 
Lo segundo es que la palabra tiene un vínculo muy limitado con los hechos y dependiendo cómo se enfoquen éstas, esa vinculación será más nítida o más borrosa, pero nunca reemplazará para lograr vivencia directa al hecho mismo del cual ella se desprende. La fórmula matemática más precisa no es la flor silvestre en el campo

Le contaré un cuento de las olas del mar, de cómo ellas se mueven, hacia arriba o hacia abajo, del viento que las afecta, del camino que toman viniéndome a mojar los pies y yéndose a formar parte de toda la gran masa de agua de nuevo. Le hablaré del olor, de la arena, de mis huellas, del ruido del agua. Además, incluiré datos científicos, leyes, perspectivas, opiniones especializadas. Le daré libros, fórmulas, videos. Incluiré un novedoso aparato para que sienta el ruido del mar, la sensación de escalofrío, el sonido de los pájaros que lo circundan. Mojaré sus pies al ritmo que lo hace el mar y sentirá el viento en su rostro. En definitiva, haré una reproducción con todo lo que tenga a mano. Y, ¿sabe una cosa?, todo eso aún llevado a un grado de buena precisión no será el mar. Mi cuento no «es» sino que apunta a lo que «es». Si usted ve esto, se dará cuenta del límite de cualquier lenguaje, de todas las palabras del mundo, y tal vez querrá ir al mar a descubrir por sí mismo lo que «es»".

La mente humana monta escenarios y después se los cree. Alguna inteligencia es darse cuenta que la mente juega juegos y revolución es no caer en sus trampas. Sensatez es saber las propias trampas. La Psicología no académica del conocimiento propio puede ser una vía -que no es una vía en sí misma- para la salud. "La Verdad es una tierra sin senderos", decía mi amigo Krishnamurti, y, encima, es gratis. Uno sentado en el sillón de su casa puede 'lograr' conocimiento propio y darse cuenta de lo que le esté pasando, sin intermediarios.  Llegar a un punto de sensatez en solitario es lo único necesario. Todo lo que uno es está tan cerca que no hay que buscarlo a la vuelta de la propia esquina.

Así que ya sabes, las palabras cuentan un cuento que no son. Ve al mar.

viernes, 1 de junio de 2012

Disciplina significa aprender (Krishnamurti)

(Extracto) "(...) Los hombres cuerdos no necesitan disciplina; sólo los que carecen de equilibrio, al ser tentados, necesitan la restricción, la resistencia. Los que son cuerdos se dan cuenta de sus deseos, de sus impulsos, y la tentación ni siquiera les viene a la mente. Los sanos son fuertes sin tener conciencia de ello. Son sólo los débiles los que conocen su propia debilidad, y de este modo vienen las incitaciones y la lucha contra la tentación. De hecho no existen las tentaciones si uno mantiene los ojos abiertos, no sólo el ojo mental sino también el sensorio. Los que están inatentos quedan enredados en los problemas que genera su inatención. Ello no quiere decir que el hombre cuerdo y sano carezca de deseos. Para él eso no es un problema. El problema aparece sólo cuando el pensamiento convierte el deseo en placer. Es contra esta búsqueda de placer que el hombre levanta resistencia porque se da cuenta de que en ello está involucrado el dolor; o bien son el ambiente, la cultura, los que han engendrado en él el miedo al placer continuo.

La resistencia en cualquiera de sus formas es violencia, y toda nuestra vida se basa en esta resistencia. La resistencia se convierte entonces en disciplina. La palabra “disciplina”, como tantas otras palabras, está densamente cargada y se interpreta conforme a las distintas culturas, comunidades o familias. Disciplina significa aprender. Aprender no implica ejercitarse, amoldarse, imitar. Aprender acerca de la conducta, del modo de actuar en la relación, es estar libre para observarse a sí mismo, para observar la propia conducta. Pero este vernos a nosotros mismos tal como somos resulta imposible si negamos la libertad. Por lo tanto, la libertad es necesaria para aprender acerca de cualquier cosa, acerca del ciervo, de la serpiente y también acerca de uno mismo.

El adiestramiento militar y la conformidad al sacerdote son la misma cosa, y la obediencia es resistencia a la libertad. Es extraño que no hayamos podido ir mucho más allá del estrecho campo que implican la represión, el control, la obediencia y la autoridad de los libros. Porque en todo esto la mente no puede florecer jamás. ¿Cómo puede florecer cualquier cosa en la oscuridad del miedo? Sin embargo, uno debe tener orden; pero el orden de la disciplina, de la ejercitación, es la muerte del amor. Uno debe ser puntual, considerado. Pero si esta consideración es forzada, se vuelve superficial, una mera cortesía formal.

El orden no puede encontrarse en la obediencia. Existe un orden absoluto, como en las matemáticas, cuando comprendemos el caos de la obediencia. No es que primero esté el orden y después la libertad, sino que la libertad es orden. Carecer de deseos es carecer de orden, pero comprender el deseo con su placer es ser ordenado. Ciertamente, en todo esto la única cosa que genera un orden exquisito (sin el ejercicio de la voluntad, que es conformismo, adaptación, afirmación propia) es el amor. Y sin amor, el orden establecido es anarquía. Uno no puede cultivar el amor, de modo que uno no puede cultivar el orden. No se puede inculcar el orden en un ser humano. De esta inculcación surgen la agresión y el miedo. Por lo tanto, ¿qué es lo que uno ha de hacer? Nosotros vemos todo esto, vemos el daño infinito que el hombre está haciendo al hombre. No vemos lo extraordinariamente positivo que es negar; la negación de lo falso es la verdad. No es que uno sustituya la negación por la verdad, sino que el mismo acto de negar es la verdad. El ver es la acción, y uno no tiene que hacer nada más".

Del Boletín 10 (Krishnamurti Foundation), 1974 ¡Gracias a Amilcar Aldao!

Etimológicamente, la palabra 'disciplina' viene del latín (que se escribe igual y significa enseñanza, educación), construida por discere (aprender) y el sufijo -ina (pertenencia) [Etimologías de Chile]. Muy recomendable también esta entrada, en la misma fuente, referida a la palabra 'discípulo': http://etimologias.dechile.net/?disci.pulo