miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ataques de angustia

En 3ra. persona.


 Entonces, le viene eso, un ciclo de angustia que le parece interminable. Oprime el pecho, incomoda el estómago. Es como el giro de una palanca, que va de arriba a abajo, presionando arriba el pecho, golpeando el estómago abajo. Una y otra vez.

 Sus pensamientos no tienen ningún orden; hay como un compartimento repleto de ilusión, todo es filtrado inadecuadamente. Hay violencia. No del cuerpo hacia afuera sino del cuerpo hacia adentro. Hay alteración. Todo el ciclo activa el cuerpo en alteración, en perturbación, en desorden. Si su visión se posa en unas personas cerca, hay pensamiento que inunda a ellos, negativamente. Las personas en este ciclo de angustia son enemigos, elementos del ambiente que no juegan a favor. No hay claridad, hay prístina ilusión.

 Él no puede analizar y no hay respiración profunda que cese el ciclo. No puede pensar con claridad. Hay total ausencia de claridad. La intelectualidad no sirve de nada cuando el ciclo sube y baja. La angustia es como un gran héroe olímpico, un muy fuerte atleta, no tiene rival en un aquí en un ahora. No hay observación ni idea de observación, ni percepción ni idea de percepción que ponga un trancazo al ciclo, al ataque, al giro incesante de la palanca, a eso llamado angustia.


 El muchacho no puede entender todavía cómo es que viene. Ya sabe que existe, ya sabe que viene, ya sabe sus efectos, ya sabe su influencia. Ya sabe. Y le llama ciclo y angustia, pero no capta cómo es que viene. No le interesa el por qué: seguramente, dice, habrá múltiples causas. Le interesa la manera, el modo, en el que el ciclo viene. Hay un momento que no hay giro e, inmediatamente, el giro de la palanca comienza, ataca e invade, lo copa todo, no deja lugar para ninguna otra actividad que la opresión, esa línea ardiente en el centro del estómago que sube o que baja, o que simplemente se queda ahí. Un momento no pasa nada, y, al otro, sucede todo. Él no puede llegar a ver el momento previo, no sabe exactamente qué actividad de la mente, qué pensamientos y sentimientos e imaginarios y recuerdos e imágenes, no sabe exactamente qué cuestiones catapultan el ciclo. Solamente sabe que eso siempre ha estado ahí.

 Sabe que eso siempre ha estado ahí, latente, casi la mayoría del tiempo, manifiesto, en algunos episodios. El cuerpo siempre ha estado preparado para que eso latente tenga toda la invitación y la comodidad de convertirse y pasarse a lo manifiesto. El cuerpo no está en un estado de total creatividad, no es un receptáculo que esté invitando constantemente a la creatividad, a la inspiración del poeta. Por el contrario, el cuerpo es campo completamente fértil para la angustia y su ciclo. Las redes neuronales son exitosas en lo que han venido repitiendo alrededor de muchos años, el mecanismo está aceitado, el cuerpo es exitoso para invitar a la angustia. Esto enoja a quien escribe pues piensa que es una mala suerte, que no ha sido una elección consciente, que no ha sido algo elegido por él. Que el cuerpo esté así confeccionado, equipado, para la angustia, es como una cuestión tonta y de mala suerte, repite. ¡Habiendo tantas maneras de ser saludables el cuerpo es fina y delicadamente exitoso en algo tan patético como la angustia!

 El muchacho ha sido bombardeado en el pasado, eso lo tiene claro. ¿Por qué el pasado tiene tanto peso? Sin dudas, el botón que enciende el ciclo de angustia denota una actividad inconsciente ya que él no lo ha podido ver. Está en la esfera de lo que no ha ingresado en la atención. Ese botón, ese catapultador, el trasfondo que posibilita el inicio de ese ciclo, todo eso, es algo inconsciente y, como algo inconsciente, debe ser dominio del pasado, de la memoria, algo puesto meticulosamente en un compartimento. Y eso que está en ese compartimento, eso que está latente, de alguna manera, se ve estimulado por algún pensamiento, alguna imagen, que de un instante para el otro, se vuelve manifiesto y el ciclo tiene su gran lugar, su gran actuación en la vida del joven.

 La angustia es como una gran mano tendida y este muchacho la ha venido tomando todo este tiempo. ¿Cuál será la acción correcta que desande estos pasos, absoluta, total y completamente?

2 comentarios:

rosscanaria dijo...

Vaya tela Addax...
Un beso repleto de des-angustia, no deberías exprimirte tanto el coco, un poquillo está bien pero siempre en su justa medida...,

MLAH ( Magda ) dijo...

como saber la medida exacta de la angustia que debemos tener para ciertas cosas???? como saber la justa medida que se debe de tener para no generar stress???? como tener la medida de lo que se debe pensar ???? Realmente somos complejos, YO y la gran mayoria como dice un amigo algo lejano hay que definitivamente analizar o mejor dicho estudiar cada cosa que pensamos para no llegar hacer uno mas..... DETRAS DEL AQUI SIEMPRE HAY MAS ALLA....!!!! BESOS NICO