lunes, 14 de diciembre de 2009

El producto de lo invisible

Existe en el hombre un segundo timón que tiene y cumple objetivos. Sus objetivos son parecidos en calidad a los de escribir un texto, tener un hijo o construir un edificio. Son parecidos, pero no los mismos.

El ente es invisible, pero ahí está. No es un fantasma ni nada por el estilo. Es algo que es uno mismo pujando por un espacio que de hecho ya lo tiene. El poseedor de espacios, el otro timón, la cosa invisible...

Quien escribe (o cualquiera que esté consciente) no quiere los productos del segundo timón, e, igualmente, los productos están. No los quiere por algunos motivos: su voluntad está en otro circuito; los intereses son opuestos o incompatibles; ignora la existencia del asunto invisible: no se acepta o rechaza aquello que no se sabe existe; etcétera.

El producto de lo invisible, sin embargo, es fácilmente visible. Está en la persona que no queriendo engordar, engorda, o en los atascamientos del tráfico. Se puede observarlo en los accidentes, de cualquier índole: "los accidentes suceden en el punto de máximo peligro". La cosa invisible, el segundo timón, colonizando espacios.

¿Cómo puede Addax abordar y entender su segundo timón? Lleva el partido perdido por goleada en los primeros minutos y en el perder sólo se pregunta, no ha hecho nada más desde el inicio.

El producto de los invisible, la mañana y los días ─dice.

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Imagen
http://www.pobladores.com/channels/entretenimiento/El_Juego_del_Amigo_Invisible/area/2

2 comentarios:

fiaris alfabeta dijo...

un post bueno y original,saludos

Roal dijo...

"La mañana y los días". ¿Cómo puede Roal abordar y entender su segundo timón?...

Pareces una tenue luz a lo lejos, que aunque parezca poco, ilumina.

Muy buen post. Besos. xxx