Haciendo frente a la angustia o a la ansiedad

Está bien, la ansiedad y la angustia son dos cuestiones muy incómodas. No obstante ello, hay una psicología práctica que no encara esas emociones (o estados emocionales) en profundidad.

¿Qué sucedería si en vez de querer eliminar la angustia yo intentase comprenderla? Y más aún: ¿qué sucedería si la comprendiera totalmente? La psicología práctica dice: Ok, estás angustiado, estás sintonizado con eso, bueno, ahora vas a sintonizar otra cosa: te vas a relajar, vas a respirar, etc. La mente pasa de ser bombardeada en un sentido a ser bombardeada en otro sentido. Pues, si se revisa el asunto, la tranquilidad que deviene de emplear unas prácticas, unas técnicas, unos métodos, etc., es siempre superficial. Es quizás más noble que tomar una pastilla, pero sigue teniendo la misma mecánica.

Uno busca un resultado, eso está claro. Si estoy ansioso quiero estar no-ansioso. Pero, ¿por qué dar rienda suelta a esta idea de estar no-ansioso? Un punto de vista comenta que hay más salud si uno intenta comprender todo el proceso de la ansiedad (la angustia, o lo que fuere que se esté sintiendo). Y para comprender el proceso, debo estar ajeno a querer salir de él, a querer escapar de él. Querer todo eso es estar dentro del proceso. Desde esta perspectiva, quiero enfrentarme con la ansiedad, quiero verla cara a cara, no quiero inventarme nada para escapar, la quiero comprender. Si tan sólo uno descartase querer lograr un resultado a la hora de enfrentarse a una ansiedad, es ahí en donde pudiera emerger alguna comprensión.

Es como decía don Bruce Lee: Descartar todo lo que no es esencial. Si a la hora de dar respuesta a mi ansiedad agrego otros elementos al asunto, estoy en la misma cadena. El camino, pues, si existiera, sería quitar todos los elementos no esenciales. Y este punto es justamente lo que no aborda la psicología práctica, que desea salirse del momento presente para irse a otros estados anímicos mediante técnicas y métodos.

De todos modos, siempre es salud evitar tomar medicamentos si la respuesta está en las propias manos, a la vuelta de nuestra propia mente.