Disciplina significa aprender (Krishnamurti)

(Extracto) "(...) Los hombres cuerdos no necesitan disciplina; sólo los que carecen de equilibrio, al ser tentados, necesitan la restricción, la resistencia. Los que son cuerdos se dan cuenta de sus deseos, de sus impulsos, y la tentación ni siquiera les viene a la mente. Los sanos son fuertes sin tener conciencia de ello. Son sólo los débiles los que conocen su propia debilidad, y de este modo vienen las incitaciones y la lucha contra la tentación. De hecho no existen las tentaciones si uno mantiene los ojos abiertos, no sólo el ojo mental sino también el sensorio. Los que están inatentos quedan enredados en los problemas que genera su inatención. Ello no quiere decir que el hombre cuerdo y sano carezca de deseos. Para él eso no es un problema. El problema aparece sólo cuando el pensamiento convierte el deseo en placer. Es contra esta búsqueda de placer que el hombre levanta resistencia porque se da cuenta de que en ello está involucrado el dolor; o bien son el ambiente, la cultura, los que han engendrado en él el miedo al placer continuo.

La resistencia en cualquiera de sus formas es violencia, y toda nuestra vida se basa en esta resistencia. La resistencia se convierte entonces en disciplina. La palabra “disciplina”, como tantas otras palabras, está densamente cargada y se interpreta conforme a las distintas culturas, comunidades o familias. Disciplina significa aprender. Aprender no implica ejercitarse, amoldarse, imitar. Aprender acerca de la conducta, del modo de actuar en la relación, es estar libre para observarse a sí mismo, para observar la propia conducta. Pero este vernos a nosotros mismos tal como somos resulta imposible si negamos la libertad. Por lo tanto, la libertad es necesaria para aprender acerca de cualquier cosa, acerca del ciervo, de la serpiente y también acerca de uno mismo.

El adiestramiento militar y la conformidad al sacerdote son la misma cosa, y la obediencia es resistencia a la libertad. Es extraño que no hayamos podido ir mucho más allá del estrecho campo que implican la represión, el control, la obediencia y la autoridad de los libros. Porque en todo esto la mente no puede florecer jamás. ¿Cómo puede florecer cualquier cosa en la oscuridad del miedo? Sin embargo, uno debe tener orden; pero el orden de la disciplina, de la ejercitación, es la muerte del amor. Uno debe ser puntual, considerado. Pero si esta consideración es forzada, se vuelve superficial, una mera cortesía formal.

El orden no puede encontrarse en la obediencia. Existe un orden absoluto, como en las matemáticas, cuando comprendemos el caos de la obediencia. No es que primero esté el orden y después la libertad, sino que la libertad es orden. Carecer de deseos es carecer de orden, pero comprender el deseo con su placer es ser ordenado. Ciertamente, en todo esto la única cosa que genera un orden exquisito (sin el ejercicio de la voluntad, que es conformismo, adaptación, afirmación propia) es el amor. Y sin amor, el orden establecido es anarquía. Uno no puede cultivar el amor, de modo que uno no puede cultivar el orden. No se puede inculcar el orden en un ser humano. De esta inculcación surgen la agresión y el miedo. Por lo tanto, ¿qué es lo que uno ha de hacer? Nosotros vemos todo esto, vemos el daño infinito que el hombre está haciendo al hombre. No vemos lo extraordinariamente positivo que es negar; la negación de lo falso es la verdad. No es que uno sustituya la negación por la verdad, sino que el mismo acto de negar es la verdad. El ver es la acción, y uno no tiene que hacer nada más".

Del Boletín 10 (Krishnamurti Foundation), 1974 ¡Gracias a Amilcar Aldao!

Etimológicamente, la palabra 'disciplina' viene del latín (que se escribe igual y significa enseñanza, educación), construida por discere (aprender) y el sufijo -ina (pertenencia) [Etimologías de Chile]. Muy recomendable también esta entrada, en la misma fuente, referida a la palabra 'discípulo': http://etimologias.dechile.net/?disci.pulo