lunes, 31 de octubre de 2011

Psicología de la identificación

¿Qué es la identificación psicológica y por qué una persona se identifica?

Existe una tradición en Argentina que trata de regalar/vestir al hijo que nace con la camiseta del equipo de fútbol, del cual el padre es aficionado, para así convertirlo en hincha (fan, partidario) de ese equipo. En cualquier parte se pueden hallar fotografías de niños (o recién nacidos o muy pequeños todavía) con una camiseta de Boca Juniors o de River Plate (los equipos con más aficionados en Argentina). Esta actitud, de los padres para con sus hijos, conforma el llamado folcklore del fútbol, y, en efecto, yo también fui recipiente de aquél folcklore.

Cuando era niño, mi hermana (mayor por aprox. tres años) que simpatizaba con Boca, hizo unas maniobras para que yo, en vez de ser del equipo de mi padre ─quien era de River y tímidamente propugnaba que yo lo fuese también─ sea justamente de Boca Juniors, el archirrival de River. Me acuerdo, con cierta precisión, los días en que yo era de River Plate (habré tenido unos 6 años) y los días posteriores a ese cambiazo de bando. Recuerdo levemente las arengas de mi hermana diciéndome que Boca era mejor que River y las razones por las cuales yo debía hacerme de Boca.

Y me hice de Boca. Hasta hace unos años, yo me decía hincha de Boca. Cuando seguía su campaña y performance por los distintos torneos en los que este equipo participaba, quería, deseaba, que ganara. De hecho, si bien aún sigo algo identificado con Boca, mi identificación sigue casi plena en la esfera deportiva nacional, con el Seleccionado Argentino de Fútbol: en una disputa deportiva, yo ya deseo, antes del partido, que Argentina obtenga un resultado favorable. Estoy identificado psicológicamente con la Selección.

Me es indudable que mi comportamiento actual, en lo referente a la identificación psicológica, tiene su historia en aquella época en donde por la influencia de mi hermana me hice fan de Boca y que mi identificación actual con la Selección argentina viene de la repetición de esa secuencia de mi infancia; y creo, la verdad, estar identificado con muchas cosas y cuestiones, algunas más concretas (como un equipo de fútbol), otras más o menos sutiles (como la sensación que tengo del raspón en mi rodilla derecha).

Mi identificación me devuelve un círculo de pertenencia con el cual yo puedo decir que soy dueño de algo: Boca Juniors no es un fenómeno aislado, como la lluvia, sino que Boca Juniors es mi equipo; el raspón no sucede en el árbol de en frente de donde vivo sino en mi rodilla. Yo soy dueño, y, las cosas y cuestiones, pues, pasan por un sitio que yo llamo mi/Yo: mi taza de te, mi equipo, mi camiseta, mi computadora, mis emociones, mis dudas, mis amigos, mi árbol... La identificación psicológica es la sensación/idea/pensamiento de un acontecer dentro de algo llamado uno mismo o el Yo.

sábado, 29 de octubre de 2011

La responsabilidad de quienes no comprendemos

“To be or not to be”, Hamlet's soliloquy in act III, scene 1 translated into Spanish by Rafael Pombo, Colombian poet
(Bogotá, 7 November 1833 - † 5 May 1912).

Lo siguiente, puede que sea el ser o no ser de Shakespeare. Es un dilema más que se pregunta sobre qué hacer en el mundo mientras se está condicionado. En todo este texto está presente el Condicionamiento.

El condicionamiento psicológico es una común y familiar manera de comportarse (tanto internamente como externamente) en base a repeticiones. Cuando yo tengo algún conflicto psicológico de algún tipo (supongamos, celos) y deseo resolverlo, con la estructura mental que he sustentado esos celos no podré dar alguna solución, puesto que el condicionamiento la base que auspicia las repeticiones está en pleno funcionamiento. Estoy condicionado a que, con ciertos elementos del ambiente, yo me produzca celos, y eso es porque, en algún momento de mi pasado (en mi infancia, por ejemplo) cuando tuve celos por primera vez, dejé que eso se siga sucediendo en diferentes otras situaciones con mucha continuidad hasta que se convirtió en algo casi automático. He repetido el tener celos y desde esa repetición he querido dar tratamiento a esos celos, lo que para mí es ahora un enfoque inadecuado, pues: la mente que ha creado el problema difícilmente pueda crear la solución. De modo que tengo que estoy condicionado en la actuación de mis celos y estoy condicionado a la hora de querer resolverlo. Como la mente ES pensamiento, y no puede procesarse ─darse tratamiento─ a sí misma (así como un tornillo no puede dar tratamiento a otro tornillo), el asunto psíquico de abordaje debe ser distinto a como venía siendo antes y durante algún conflicto (durante los celos, en la suposición) para que alguna alternativa de resolución tenga surgimiento. Así que, desde esta óptica, el condicionamiento es cierto repetir, casi invisible, plantado bien profundamente dentro de una manera de ser, al que no se puede dar respuesta con la misma mente que tiene como base ese condicionamiento.

martes, 25 de octubre de 2011

Sobre otro suceso de pérdida de memoria

Hace unas semanas, me vi envuelto de nuevo en aquella sensación relatada en esta entrada anterior.

Mientras me despertaba en la mañana, no sabía en dónde estaba, si en mi habitación (y en mi cama), o si en otro lugar (conocido o desconocido). Entreabrí los ojos, ví el entorno borroso (lo cual es común si se suma el hecho de que los ojos se tienen que acostumbrar a la luz después de haber estado cerrados toda una noche, y el hecho de que estuvieran entreabiertos o semiabiertos) y no supe dónde estaba. Tenía gran curiosidad por saber. Había un pensamiento que chequeaba si yo me había ido a dormir a la casa de algún amigo. Pero, además de no saber en dónde estaba, había una sensación de no recordar nada, nada en absoluto (a pesar de saber que yo era yo en medio de un no recordar: o sea, creo haber tenido consciencia que a me estaba pasando ese suceso de pérdida de memoria). Tenía el presentimiento de que ya me iba a dar cuenta de dónde estaba, pero en una instantánea decisión, opté por no saberlo todavía. Luego, estuve preocupado por no saber, por no recordar nada (aún con aquella decisión), hasta que esa preocupación se convirtió en temor. Y, esta vez, la vivencia no fue grata para nada.

¿Qué me está pasando? ¿La hormona del estrés está haciendo tanto estrago hasta llevarme hacia algún Alzheimer? ¿Será todo esto unos episodios del olvido del Yo en mi entendimiento personal de lo que Krishnamurti dice o, en lo opuesto, el inicio de alguna enfermedad?

Leí la entrada de la Wikipedia sobre Alzheimer y creo no responder al cuadro clínico de esta patología: "La deficiencia más notable es la pérdida de memoria, manifestada como la dificultad de recordar hechos recientemente aprendidos y una inhabilidad para adquirir nueva información". Creo no tener esa deficiencia puntual y lo demás que se comenta en general. Salvo, claro está, estos dos o tres episodios de no acordarme en donde estoy, de no recordar nada, de tener una especie de vacío, y de tal vez una decisión de permanecer así por unos momentos más, junto a un temor por realmente no acordarme más de mí (esto último me parece ahora algo cómico) siempre justo momentos después de haberme despertado.

Si vuelvo a tener un episodio de pérdida de memoria continuado ¿investigo, a ver qué pasa, quedándome más tiempo en no acordarme nada o, directamente, ahí nomás recupero normalmente la memoria? Sucede que yo tengo temor usualmente hasta en momentos en que cualquier ser humano no lo tendría. ¿Este temor es signo que me dice que no continúe 'conscientemente' con el episodio, o es signo de mi manera acostumbrada de obrar ante lo eventual desconocido? Alguna vez se me dijo: Si tienes miedo, no continúes. Pero, ¡para mí el miedo lo es todo!

Puedo tolerar la idea de enfrentarme a algún temor que tenga: escucho un ruido en la oscuridad y voy hacia el lugar desde donde viene el ruido para comprobar que no sea una amenaza. Puedo tomar también la idea de tolera el temor/aprensión hacia algún insecto: tomarlo con las manos o estar cerca de uno. Sin embargo, ¡¿cómo diablos, en pos de alguna "investigación", puedo digerir la idea de enfrentarme al temor de olvidarme por completo de mí?! ¿No sería acaso eso una enfermedad? Supongo que en otra persona podría ser atisbo de algo nuevo, pero, en mí, pongo mucho crédito en suponer que sería algo patológico. No lo sé.

Maduraré la idea de ir a algún médico en el mediano plazo. Un saludo.

Agrego 1 Nov 2011:
En la segunda Clasificación Inicial de los Trastornos del Sueño se describen las alteraciones del ritmo circadiano (Para obtener un sueño óptimo, reparador o de buena calidad, el tiempo dedicado al mismo debería coincidir con el ritmo circadiano biológico del sueño de cada individuo. / Fuente):
  • Despertar confusional. Se conoce también como “borrachera del despertar”. Se caracteriza por la aparición de un cuadro confusional al despertarse del sueño. Los individuos que sufren este trastorno se despiertan desorientados en tiempo y en espacio, con bradipsiquia y con una marcada disminución de la atención y de la respuesta a los estímulos; habitualmente suelen presentar también cierto grado de amnesia anterógrada o retrógrada. El comportamiento durante el despertar confusional puede ser apropiado o, por el contrario, el sujeto puede mostrarse agresivo y violento, consigo mismo o con el acompañante. Los episodios confusionales pueden durar desde algunos minutos, lo más frecuente, hasta varias horas. Su prevalencia es mayor en los niños y en los adultos jóvenes, y habitualmente desaparecen con la edad (misma fuente anterior).
En la fuente más información:
Clasificación de los trastornos del sueño:
http://www.cfnavarra.es/salud/anales/textos/vol30/sup1/suple3a.html

domingo, 23 de octubre de 2011

La mente y los ideales (Krishnamurti)

«Y es muy difícil para la mente estar libre del ideal, estar libre de lo opuesto; porque tradicionalmente, a través de siglos de una particular cultura, se nos ha enseñado a aceptar el héroe, el ejemplo, el ideal del hombre perfecto, y a luchar por él. Eso es lo que se nos ha enseñado a hacer».

sábado, 22 de octubre de 2011

J. Krishnamurti - La verdadera revolución (1966)

Extraordinario video. Krishnamurti aquí habla, en distintos fragmentos, sobre que el observador es lo observado, sobre el tiempo psicológico, y acerca del conocimiento.
«Y el pensamiento crea el pasado, el presente y el futuro, lo cual es tiempo. Está el tiempo del reloj, el tiempo cronológico, no tienen que preocuparse por eso. Excepto si tiene que asistir a una cita, etc., debemos tener el tiempo cronológico de ayer, hoy y mañana. Pero estamos hablando del tiempo psicológico, lo que el pensamiento ha criado, y ese tiempo es el producto del pensamiento. Yo he tenido aquél placer, voy a hacerlo, y voy a tenerlo. Esta cualidad de tiempo, es creada por el pensamiento, criada por el pensamiento, y el pensamiento es tiempo y es el tiempo que crea el miedo. Y sin indagar en este tiempo, placer, pensamiento, siempre estaremos vinculados por el tiempo, y por lo tanto el tiempo nunca se detendrá. Es sólo cuando hay una terminación del tiempo que existe algo totalmente nuevo.»


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Fuente: ¡Gracias a iserjd por subir el video!

lunes, 10 de octubre de 2011

¿Qué es psicológicamente creer en algo?

Ortega y Gasset: "Las ideas se tienen, en las creencias se está (...)".

¿Qué es creencia? Exactamente, ¿qué es creer? Creer en lo que sea, en la existencia de la Verdad (de algo llamado así) o en la existencia de un Dios o en el pronóstico meteorológico de mañana a la mañana. Eso, ¿qué es? ¿Qué sucede en la mente humana cuando está actuando con una creencia?, ¿qué sucede psicológicamente cuando la mente opera creyendo?

Cuando yo creo en algo estoy afirmando que un aspecto de la realidad es de una manera y no de otra. Y no sólo en relación a una realidad que todos pudiéramos ver, también puede ser de algo simplemente mental, que nadie más vea. Creer, tal como sucede en mí, es tomar partido por un parecer o una perspectiva, por un hecho o una situación, científica o no, comprobada o no; es, en otras palabras, un posicionamiento del Yo. Asimismo, cuando yo creo en algo puedo no estar totalmente consciente de que estoy actuando en mi vida diaria desde una creencia. Sólo puedo darme cuenta de ello si investigo alguna cuestión más explícita en mi atención y observar cómo llegué a eso (por ejemplo, cómo llego a estar deseando algo).

He creído en un Dios (es la forma más común de una creencia entre las personas con las cuales converso), he creído en el "Amor", en la "magia". Durante mi vida en creído en un montón de cosas que no han sido, en definitiva, descubrimientos propios, sino un modo de incorporación pasiva de conceptos, observaciones o señalamientos ajenos. El concepto "Dios" es uno que se me ha prestado, enseñado, señalado, y no ha sido algo que de la nada haya venido a mí (esto sumado a que el contenido del concepto Dios tampoco se me ha revelado intuitivamente en algún momento); a ese concepto alguien me lo nombró, y, luego, yo hice unas construcciones psicológicas en virtud de las cuales llegué a una creencia. Entonces, dije: Dios existe.

Así que, para mí, una creencia (o creer) es la inclinación del ánimo para decir que algo es así o asá.

Yo lo veo claramente en el ejemplo de una persona que un día no escuchó la información respecto de que su medio de transporte público modificará en cierto día la ruta habitual de tal manera que no pasará por la esquina de su casa. Esta persona, sin esta información nueva, ahora "creerá" que el ómnibus pasará por el lugar acostumbrado y obrará en consecuencia, esto es, irá a la esquina de su casa a esperar que su transporte pase por ahí. Pero, no pasará. Lo que antes era conocimiento cierto para esta persona, ahora, es una creencia, una posición asumida por la costumbre o lo habitual de que simplemente "el ómnibus pasará por la esquina de casa como lo hizo todo estos días". Aquí, la creencia no es un posición consciente de decir de un día para otro: Creo que el ómnibus sencillamente hoy pasará por la calle de siempre. Y esto puede ser algo complejo: la creencia en una persona no implica que esta la reconozca como tal. No obstante, si una persona está de cualquier manera posicionada a considerar que un hecho, una cosa o un concepto, es de un modo y no de otro, desde esta concepción, es una creer y creencia, más allá de si ella observe o se de cuenta de ese posicionamiento.

En otro sector, yo también actúo con creencias que pudieran ser científicas. Nunca medí la velocidad de la luz, pero confío mucho (a tal punto que pienso que es así, casi sin dudarlo) en que es de aprox. 300 mil kilómetros por segundo. Aunque este sea un hecho objetivo y científico, yo accedo a ello desde una creencia porque no fue descubrimiento propio. Y aquí sucede algo más: para mi mente es más "fácil" no querer averiguarlo todo por sí misma y dejarse llevar casi sin protesta por algunos datos. A veces asumo que China existe, por ejemplo, porque confío (creo) en la veracidad de multitud de datos que señalan la existencia de China. Si yo quisiera tener un dato cierto de esto, es decir, averiguarlo por mí mismo, debería entonces dejar de estar haciendo lo que esté haciendo (sea lo que fuere) e invertir mis energías en ver si el concepto China existe o no existe; sin embargo, no tengo voluntad ni ganas para hacerlo, y, para no ser demasiado radical, simplemente, digo como tantos otros: China existe.

El punto es que tiendo a acostumbrarme a creer en datos ajenos para casi en todo lo que concierne mi existencia humana. Y como no todo lo que dicen otros es cierto...pues, ahora, me doy cuenta que en un momento dado debo dudar. Posteriormente, observo que esta actitud de dudar debe ser una conducta. Debo dudar con precisión de todo aquello que emerja al foco de mi atención y darme cuenta de si voy o no construyendo creencias en un día a día al paso de lo que absorbo. Pero, esto es un desgaste, por lo menos en la manera que lo venía haciendo: dudar de todo gasta mis energías. Siempre tengo que estar ahí para dudar, yo mismo debo ser yo mismo y producir dudas. Así que me inventé algo: Al último, me fabriqué el intento de una postura de estar simplemente ausente de creer y de descreer.

Esto, a menudo, le llamo sensatez en grado sumo. Pero, no tiene nombre, es una nada.

Antes había escrito también acerca de la creencia en: El "ADN" de una creencia: http://mimajestad.blogspot.com/2009/12/el-adn-de-una-creencia.html


La montaña simplemente está ahí
— ¿Crees en la sensatez?
— Yo no creo en la sensatez: no; sería como creer en el oxígeno, o en los pulmones. Eso simplemente está ahí, no es algo para creer o descreer, para aceptar o negar. La montaña simplemente está ahí.


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Imagen: http://www.definicionabc.com/general/creencia.php

martes, 4 de octubre de 2011

Oídos tapados y Psicologías

Después de levantarme hoy y hacerme un argentino mate cocido, noté que se me tapó el oído derecho. Dentro de un rato mañana me iré a un Hospital Público a ver a algún médico para ver qué es. Este es el contexto en el que desarrollo estos pareceres siguientes:

La Psicología para mí es una observación, un estudio y un abordaje (entendidas estas palabras en un sentido no convencional) de eso llamado 'mente'. Yo me observo, me doy cuenta cómo soy, y luego, lo escrito respecto de ello, es psicología.  Esta psicología es una construcción posterior, mediante lenguaje articulado (pensado o escrito), de los contenidos de esos 'darme cuenta' o awareness.
  • Para llegar a una observación fiel (no me gusta esta palabrita), de mí mismo, lo que hago es no pensar, mantener mi mente en blanco y percibirme así. En esta intención, invariablemente, los pensamientos van y vienen, pero yo no me posiciono tras sus apariciones o desapariciones: es decir, no hay otro yo diciendo ahora estoy pensando, en este momento no estoy pensando. No. Sólo hay una genuina intención de observar todo el proceso del pensar sin intervenir en él. Antes de llegar a esa intención de observarme, yo trato de investigar las intenciones propias que componen este interés de auto-observación: yo también investigo el deseo o anhelo mismo de querer conocerme. Me doy cuenta, luego de ello, que no puedo conocerme a mí mismo siendo como he venido siendo hasta ahora.
  • Es un estudio, en el sentido de que me siento a ver de qué se trata el asunto, me pongo en la tarea, dirijo mi energía en ese sentido, voy voluntariamente hacia el encuentro de mí mismo, etc.. Y es un estudio, además, porque por ahora 'acumulo conocimiento respecto de mí mismo'.
  • Y es un abordaje, pero sólo en el sentido superficial. Leo, veo, escucho, me informo, hago usos de intermediarios y cuestiones externas (videos de Krishnamurti, por ejemplo) para tener alguna clave de mí mismo. Me abordo, en otras palabras, porque todavía uso conceptos para llegar a algún lado.
Después de este tipo de psicología anteriormente nombrado, para mí existen las psicologías. Por ejemplo, cuando estoy ansioso desarrollo una psicología; cuando estoy enojado, otra; cuando estoy angustiado, una nueva psicología; y así sucesivamente. Para cada elemento o proceso mental hay todo una construcción o proceso funcionando tras bambalinas, y eso para mí es una psicología propia. Cuando yo quiero resolver mi angustia, lo que hago es observar (como lo describí más arriba) los elementos que constituyen mi ansiedad, y, la ansiedad, se disuelve.

Una persona que adopta para sí el desarrollo de una Inteligencia Emocional (esto es, darse cuenta de que puede gestionarse saludablemente a sí misma) lo único que hace es volverse más inteligente, globalmente.

Por un momento casi me desespero al darme cuenta de tener mi oído derecho tapado y de no poder escuchar por ello. Me frotaba los dedos (índice y pulgar) justo al lado de mi oreja izquierda y podía escuchar normalmente el sonido que se producía, pero, hacía lo mismo en la oreja derecha, y no escuchaba nada (muy desesperante, la verdad). Recién, hace unas horas, empecé a volver a escuchar un poco más. ¿Qué hice ante esa aparentemente momentánea pérdida del oído? Me gestioné a mí mismo, simplemente.

Oídos tapados y psicologías, y el chico todavía soltero jajajaja. ¡Un saludo!

lunes, 3 de octubre de 2011

La 'psicología' y 'filosofía' del blog

Quiero comentar un momento sobre estas etiquetas que yo coloco en algunos textos de este blog: #psicología y #filosofía. Tengo mi modo personal de entender esas dos palabritas que a veces puede coincidir con lo convencional y, otras veces, disentir.

Antes de publicar en este blog ya empezaba a escribir sobre las observaciones que hacía de mí mismo. Todo lo que yo escribo en relación a un ámbito que yo llamo 'mental' tiene la etiqueta #psicología. La concepción de esta palabra en muchos casos se refiere a la simple observación de mi Yo y no a la experimentación (ensayos de prueba) de lo que podría ser la psicología formal-académica. Por lo tanto, los textos "psicológicos" sobre mí mismo son altamente subjetivos y no comprobables, e intentan señalar hacia lo que yo vivencio. Y esto no expresa más que una de las críticas que hace Bunge al Psicoanálisis de Freud (de la Wikipedia):

domingo, 2 de octubre de 2011

No hay religión aquí...

No soy religioso en el sentido aparentemente común de la palabra: o soy católico, o judío, o musulmán, o hindú, o budista o taoísta, etc. No tengo religión institucional establecida ni tampoco lo que puedo pensar o creer lo inscribo en una filosofía de vida o en algún tipo 'formal' de filosofía (estoy más bien lejísimos de algo medianamente 'formal').

Mis posturas ante las cuestiones de la existencia son de moderación y duda, en donde es más constante la moderación y más actuante la duda. Tengo moderación porque sé que no lo puedo saber todo: puedo solamente saber algo, y eso es una nada inquietante entre el átomo y el Universo. Soy limitado, mi biología es limitada, mis pensamientos son limitados, soy finito. Esto, para mí, no es una teoría, una creencia, un enfoque, esto, para mí, es un hecho:
Quiero saber sobre Japón y leo libros sobre Japón, veo videos y fotografías. Y todo lo que leo o veo sobre Japón para mi no llega a ser conocimiento. Entonces, voy a Japón. Hablo con japoneses y con no japoneses en Japón. Y, no tardo en darme cuenta que, con esta mente y biología, cada vez que estoy en un lugar en Japón, estoy sólo en un lugar único y que ahora respiro a Japón pero siempre desde un único lugar. Me doy cuenta que Japón es un país con extensión más allá de donde se hallen mi mente, mi cuerpo y mis percepciones inmediatas. No puedo conocer al Japón en su totalidad porque cada vez que estoy en un lugar de Japón, estoy en un lugar de Japón. Japón es toda aquella extensión de tierra y yo sólo piso lo que tengo como superficie en mis pies. Y me digo que esto que ahora sé de Japón es un fragmento, a veces más colorido, a veces más detallado, pero un fragmento del todo. Luego, cuando alguien me pregunta acerca del Japón, yo no hablo como si fuera que sé, aún a pesar de haber leído, visto, oído, sentido y gustado "mucho" respecto de Japón. No me creo mi acumulación de conocimientos sobre el Japón. Así, todas las respuestas que pudiera dar están revestidas internamente, en mí  mismo ─sin testigos─, de moderación sutil, lisa y llana.
Tengo duda porque no doy por sentado los datos que obtengo desde mis sentidos y desde la elaboración de mi intelectualidad, sea todo esto venido una por vez o en combinación. Soy sensible a gente muy inteligente que concluyó en algún momento que había que matar, y eso para mí es irracional. Si la inteligencia convencional lleva alguna vez a ese parecer, yo dudo de la inteligencia convencional. Soy también sensible a gente muy tonta que concluyó en algún momento que había que matar, y eso para mí, es irracional (quizás, la expresión 'irracional' no me sea la más feliz, pero ahora no encuentro otra). Sé (o creo saber) que las conductas humanas pueden justificarse de un lado del otro de la biblioteca, tanto para un bien o para un mal sensatos. Entonces, dudo del pensamiento que lleva a la mente a un lado o al otro, de una manera voluntaria o involuntaria. Básicamente, dudo porque soy curioso y mi inclinación es hacia las preguntas más que hacia las respuestas (y ya esto es personal). Dudo porque hay una mínima especie de libertad en mí mismo que no se adhiere a las cuestiones establecidas, sean estas ciertas o falsas (tal vez mi duda en este sentido sea sólo un capricho del espíritu). Y, aquí, de nuevo: mis intenciones de estar ausente de creer y de descreer.

Entonces, no soy religioso en el sentido convencional, y no me interesa serlo. Aunque pienso en Albert Einstein (lo que está fuera de "[ ]" es lo que cito):
«[No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca sino que lo he expresado claramente]. Si hay algo en mí que pueda ser llamado religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla».
¡Un saludo!