Se puede cambiar la línea de tiempo en un estado alterado de consciencia




Lo que voy a comentar a continuación es muy complejo en la escritura pero un poco más simple en la vivencia, como con casi todo lo que tiene que ver con esta clase de cuestiones.

Hace un tiempo, mientras estaba recostado, pasó algo. Si hubiera que establecer una duración, fue en tan sólo un instante, yo diría unos dos segundos. Viajé al pasado. Yo sé que me fui para atrás. No estaba en meditación, no lo estaba buscando, no hice nada previamente como para que el resultado fuera ese. Si es que fue una alucinación, fue de las más extrañas. La vivencia fue fantástica, pero no le di mucha importancia; pocas veces lo hago. 

Y en esto último quiero extenderme. Realmente, me desanima el que me sucedan ciertas cosas y que no se pueda poner en palabras. De verdad, cuando se pone en palabras se pierde el asunto, se va, y eso que se relata tiene muy poco que ver con lo que sucede. Algunas cosas no son ni siquiera sutiles, y uno ya está atento a las caras que ponen los demás cuando se le empieza a hablar de determinadas vivencias. No es culpa de ellos, está claro, todo lo que uno podría decir de determinadas experiencias está tan desconectado... es tan poco frecuente... Mucho de lo que vivencio parece demasiado desconectado de la experiencia común de la gente en sociedad. Además, uno reflexiona: poner en palabras estas experiencias para decir, ¿qué? El entendimiento de un mensaje tiene casi enteramente que ver con el interlocutor; no el entendimiento de interpretar signos lingüísticos y captar un sentido a través de ellos; sino, el entendimiento que da una visión del panorama completo, más allá de quien habla o escribe. Y si uno está advertido de la complejidad existente a la hora de transmitir una idea filosófica, digamos, de Heidegger, también está advertido de lo complicado que es sintonizar con algo ya no sólo concreto, sino, que, de ser real, estaría en un plano ligeramente distinto a lo puramente lingüístico y comunicacional. Y repito, algunas de estas cuestiones no son de por sí sutiles (lo cual significaría algo de una dimensión más profunda) sino simplemente extrañas. Esto pasó hace algunos meses y recién ahora lo escribo. ¡¿Cómo cornos lo contaría?! ¿A quién? ¿Cómo empezaría? "Manuel, no, no vi el partido ayer, empataron, ¿no? ¿Sabes?, esta tarde tuve la sensación de que viajé al pasado". No se pueden hacer afirmaciones de este tipo, hay mucho ingenuo y chanta dando vueltas. Ni yo mismo puedo comprobar si lo que experimenté fue algo real y, en ese sentido, hacer afirmaciones de tal tipo sólo nublan la mente de algunas personas detrás una creencia afirmativa ("sí, yo le creo, es convincente") o negativa ("no, no le creo, no es creíble"). Lo más sano, desde el punto de vista de quien va a leer esto, es considerarlo como un cuento y no intentar llenar ningún vacío existencial o "espiritual" trasladando ahí esta posibilidad. Sé cómo algunas personas creen en algo fantástico, mágico, sólo porque necesitan de un escape y, al no darse cuenta de ese movimiento interno, viven intentando sentirse bien (que lo logran a ratos) con toda su base puesta en una industrial ilusión.

Estando acostado tuve unas sensaciones de traslado. Sé que cuando digo sensaciones, la palabra remonta a lo físico, pero, por lo que recuerdo, las sensaciones fueron en la cabeza. La mente se creía que iba hacia atrás en el tiempo. Los "datos" que atravezaron la consciencia de uno, se metieron en la memoria, pero me temo que no dicen nada. O sea, no "dicen", no es de ese modo que el contenido de eso percibido se ha transmitido. Esos datos no dicen nada en la forma textual y común que cualquier persona tiene para acceder a cualquier información, a saber: viene el contacto físico (un texto, el sonido de alguien hablando) y ya, con la herramienta de la palabra, dice "calor", "frío", "aburrido", "complicado", "interesante", etc. Yo supongo que mi mente acostumbrada a la información en forma de pensamiento o palabra chocó con este nuevo patrón de información y el resultado fue no entender. 

Uno vio capas de acontecimientos que no tenían conexión aparente. La ola me sumergía de arriba a abajo, y después un poco arriba de nuevo y luego mucho más abajo. Así unas cuantas veces. La historia se contaba a sí mismo por medio sensaciones que indicaban algo. Cientos de líneas formaban una tendencia y esa tendencia ayudaba a la creación de una sensación, con la cual uno ahí podía saber, tener conocimiento, en un sentido no tradicional. Si lo hubiera escrito poco después de vivenciar esto, tal vez me hubiera acordado de algo. Todo lo que puedo decir de esas unidades de información con un patrón distinto para el entendimiento, creo, puede ser ahora más un invento que aquello real que sucedió. Recuerdo un hombre parecido a Lord Cheselin, traje marrón (o todo estaba marrón). Recuerdo el color gris en algo parecido a unas escenas de películas. También una oscuridad y nubes borrosas, marrones y amarillentas, que comunicaban algo. Tuve el sabor en la boca de estar viviendo el sentido completo de una época pasada*.

Y la verdad, no me interesa. Hace a mi interés recordar quizás cierta globalidad de esta experiencia, pero no el detalle. Como no estoy buscando nada, ni siquiera certezas (por lo menos desde esta parte de la consciencia), no lo considero como un "mensaje del más allá" al que tenga que prestarle atención. Para mí es como un juego, más bien. Lo escribo porque vi un documental en National Geographics en el que se hablaba de la línea del tiempo y de la posibilidad, a partir de las leyes de la física, de volver para atrás un suceso cualquiera, es decir, de ir hacia el pasado 'moviendo' la línea del tiempo. La cuestión era que los científicos no saben cómo doblar la línea de tiempo más allá de que la física actual lo presente como una posibilidad. Y ahí recordé de mis sensaciones subjetivas de haberme ido al pasado.

Si esto es cierto y no una ilusión, se puede cambiar la línea de tiempo en un estado alterado de consciencia

Comuníquese.
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* Hay una chance de que esto que sucedió se deba a algo simple: cuando duermo tengo cierta tendencia a abrir los ojos, por lo que cualquier cosa que estuviera en frente de mí (como un televisor prendido, lo habitual) me estimule el córtex visual y me lleve a imágenes dentro de un sueño o dentro de alguna profunda relajación.
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