La Psicología de las palabras




"La palabra no es el hecho"
Jiddu Krishnamurti

¿Qué son las palabras desde el punto de vista psicológico?

Tal cual uno se comunica ahora con otra persona, las palabras no estaban cuando se era pequeño. Yo no he empezado a hablar fluidamente cuando tenía un año de edad sino que mi habla vino con el tiempo acorde iba creciendo. Y esto pasa, uno supone, en la mayoría de las personas.

Tal vez un bebé escuche sonidos, en la forma de palabras, estando en la panza de la madre, pudiendo ser ese un origen: la memoria del bebé de los sonidos devenidos en palabras en su gestación. Pero, claramente, el bebé puede que tenga esa memoria sólo como un respaldo para cuando efectivamente se comunique oralmente con las palabras más adelante, pues, generalmente, no se habla apenas se nace (aunque sí se comunica, lo cual no es cosa menor).

Mientras uno va creciendo empieza a dar uso de algunas palabras y expresiones. ¿Cómo es la mente del niño que está empezando a usar palabras? Lamentablemente, no me acuerdo en mi caso. Puedo suponer que mi mente en ese entonces era más simple de lo que es ahora: una necesidad, una expresión que la figure; si habría de querer agua, entonces, habría dicho "agua". Luego, en algún momento, las expresiones se fueron haciendo más complejas, y, paso a paso, emergió una manera de pensar que hoy sin dudas apunta más hacia lo abstracto.

Con el pensamiento abstraco, surgen las ideas y unos niveles de pensar bien sutiles. Aquí se produce una especie de segunda separación 'de las cosas de la realidad tal cual emergen'. Si las palabras son una representación simbólica (cuandos se habla, en forma de sonidos) de los distintos aspectos de la realidad (hecho que uno figura como una primera separación), el pensamiento abstracto podría ser lo simbólico dentro de lo ya simbólico, es decir, una segunda separación 'de las cosas de la realidad tal cual emergen'. Algo raro, la verdad...

La palabra puesta en la mente es pensamiento y es la forma más común en la que aparece nítido el pensar. Después, hay un pensar que surge en la forma de imágenes, aunque ahí también (cronológicamente con una mínima posterioridad y en una suerte de "imaginación son subtítulos") emerge esta forma de pensar venido de lo lingüístico.



En el habla, la palabra es un sonido que se hace con el aparato fonador humano y esta manera de pensar, que es lingüística, se sirve de ese sonido cuando está en la mente. Así, se podría decir que el modo más frecuente en la que adviene el pensamiento es a través de una "oralidad en la mente". Con cierta profundidad, además, se puede afirmar que si el pensar frecuente es un sonido muy parecido al sonido del habla, que ese sonido es parte de la imaginación. La imaginación es también una representación mental que se alimenta y existe por los sentidos. Uno puede imaginar sonidos, olores, texturas, imágenes, sabores, por separado o en combinación. Dicho esto, se puede inferir que el pensamiento lingüístisco (un sonido puesto en la mente) es una forma de la imaginación, que pensar es otro modo de imaginar. Qué loco, ¿no?

En la reflexión, uno se pregunta si las palabras sólo sirven para la representación, la descripción y la comunicación solamente, o si hay algo más que ellas ofrecen.

No puedo pensar sin memoria. Sin acordarme del abecedario, de los sonidos de las letras, de cómo suenan en combinación con otras, de la posición y movimiento de la lengua y la boca para pronunciar, de lo que significan algunas palabras; sin todo eso, no puedo pensar en esta manera común y frecuente de hacerlo. La memoria es una clave en este pensar. ¿Y qué es la memoria sino un registro de lo que ya ha sucedido? Si la memoria es acerca de lo que ya sucedió, entonces, la memoria es acerca del pasado, ya sea de hace un segundo o diez años. Así, se puede afirmar que el pensamiento lingüístico, aquella oralidad en la mente -el sonido del habla puesta en la cabeza- es sobre algo que ya ha pasado. No se puede pensar con exacta actualidad, porque aunque sean unos milisengudos, el pensamiento sigue lo que la memoria registra y el espacio de tiempo entre registro y recuperación de ese registro no permite ninguna simultaneidad. Pensar es ámbito del cronológico tiempo pasado y las palabras que son usadas por ese pensar tienen, en ese tiempo, una exclusividad. Pensar es de este mismísimo instante pero acerca de un pasado.

Las palabras tienen, en principio, una finalidad práctica. Más allá de que aparentemente la palabra (sonido, fonética) "mesa" no tenga nada que ver con el objeto "mesa", el sonido mesa apunta a una utilidad y eso es transmitido culturalmente. Las palabras y la cultura van de la mano. ¿Existe el modo de pensar, alimentado por palabras, que no tenga ninguna utilidad? ¿Cuál es?

El valor de las palabras está en lo que representan, pero hay que tener claro que ellas son un puente entre uno y aquello que están representando. Las palabras son como un cartel publicitario y funcionan como un intermediario. Por alguna razón, la mente humana acentúa esa medianera, ese papel representativo que tienen las palabras, y estas van a un lugar en donde ahora prima lo simbólico (la síntesis de un conjunto de representaciones). Parecería ser que los símbolos no tienen límites que se puedan establecer a buenas y primeras: la palabra que representa lo concreto suele pasar a lo abstracto; luego, eso abstracto puede significar algo más abstracto todavía, y todo eso ir a parar en un símbolo. Lo abstracto, que ya es simbólico, se puede transformar en otro símbolo, y, este nuevo símbolo, en otro más. Cuando uno pierde el 'filo' de lo simbólico, éste pasa a la esfera que está fuera de la atención, esto es, al Inconsciente, y así es el círculo por el que uno comúnmente se mueve. Los símbolos y el inconsciente poseen un diálogo frecuente.

Las palabras son símbolos con una profundidad que en apariencia no tiene límites.


En resumen:
- Las palabras, tal cual aparecen en un adulto, no estaban cuando era un bebé;
- Las palabras, en el niño que recién las está usando, pueden apuntar a lo simple;
- Mientras pasa el tiempo, las palabras pasan de señalar lo simple y concreto a señalar lo complejo y abstracto (sin embargo, aún cuando las palabras señalen lo simple y concreto siguen cumpliendo ese papel de intermediarias, de cartel, de señalización, etc.);
- Con el pensamiento abstracto surge un nuevo modo de pensar, ya más profundo. Del pensamiento abstracto surge más pensamiento abstracto, con lo que se puede figurar una separación entre realidad y pensamiento (la segunda separación);
- La primera separación ('de las cosas de la realidad tal cual emergen') ya se da cuando el objeto mesa viene representado con la palabra 'mesa' en la mente;
- La palabra, puesta en la mente, es la forma más común de pensamiento;
- Hay además un pensar, que es a través de imágenes, en el que al final también interviene la forma del pensar mediante palabras. Uno juega con la metáfora de que las imágenes tienen subtítulos;
- El pensar en palabras es un evento que se sirve de lo lingüístico;
- En el habla, la palabra es un sonido que se hace con el aparato fonador y se puede decir que el modo más frecuente en la que adviene el pensamiento es a través de una "oralidad en la mente";
- Las palabras en la mente son una representación del sonido que se hace al hablar con otra persona;
- Si la imaginación tiene materia prima en los sentidos humanos, y, si así como se imaginan texturas, olores, también se imaginan sonidos, las palabras, al ser una "oralidad en la mente" (esto es, fundamentalmente sonido mental), son entonces, una forma más de la imaginación;
- No se puede mediante palabras pensar sin memoria;
- El pensamiento sigue lo que la memoria registra y el espacio de tiempo entre registro y recuperación de ese registro NO permite ninguna simultaneidad;
- Pensar es ámbito del cronológico tiempo pasado. Pensar Es pasado;
- Las palabras tienen, en principio, una finalidad práctica;
- El sonido de una palabra que representa a un objeto concreto tiene una obvia utilidad. Esta utilidad puede venir como producto de la experiencia propia, aunque mayormente adviene por la cultura;
- Las palabras son sólo un intermediario entre una persona y el objeto que las mismas palabras representan;
- Por alguna razón, la mente humana acentúa esa intermediación dando lugar a lo simbólico
- Lo abstracto, que ya es simbólico, se puede transformar en otro símbolo, y, este nuevo símbolo, en otro más;
- Cuando se pierde el 'filo' de lo simbólico, éste pasa al Inconsciente;
- Los símbolos y el Inconsciente tienen un propio y común diálogo.

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Notas: me encantará chequear cómo piensa alguien que jamás pronunció una palabra oralmente.
Imagen: http://www.crecenegocios.com/palabras-que-venden/










1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante su nota.
Tratando de analizar su exposición en mi contexto, me surgen muchas dudas con respecto al significado de las palabras. En primera instancia, esta capacidad que tienen las palabras para transmitir, no solo una proyección aprendida de su significado; sino de la intención que conllevan y que es relativa en función de su finalidad. Cuando hablamos de palabras para designar objetos sabemos que existe un lenguaje general, casi universal, para comunicarnos y es ahí donde esa intención puede ser objetiva; sin embargo, cuando estas palabras describen emociones, sentimientos, situaciones, cambia el paradigma, porque, como usted menciona, el significado que le damos es relativo a su contexto de aprendizaje; luego entonces, en la comunicación es el receptor quien hace la segunda separación. Pero antes, mucho antes de llegar al pensamiento abstracto, estos significados son el verdadero motor de lo que será esa “oralidad de pensamiento” porque ahí si cambia la perspectiva del significado que cada palabra tiene y ello lo modifica completamente. Mayormente aún es tratar de imaginar como se genera este pensamiento cuando se tienen limitantes como la falta de un sentido como es la vista, dada la importancia de crear una imagen para darle valor a esa palabra, de qué forma se lleva a cabo ese aprendizaje para darlo significado a cada palabra?
Muy muy interesante tema. Saludos Cordiales!
Millaray Bermeo