El azar y la determinación del Universo

Azar.Característica de los hechos y las cosas de tener entidad sin razón aparente.
Determinismo.Modelo de pensamiento que tiene como producto que toda cosa o acontecimiento viene a la existencia gracias a la presencia de una razón o propósito aparente.
Para el ser humano el azar puede ser un problema. Si uno adhiere a que las cosas son un producto de diferentes elementos precipitándose entre sí, sin ningún tipo de sentido ni finalidad, uno puede sentirse muy solo. Pero no solo en el sentido de estar sin nadie sino que solo en la vacuidad de la mismísima mente. El espejo no reflejaría nada más que una ilusión. La consciencia empezando y terminando aquí mismo.

En cambio, el determismo es ya un alivio sensato. Muchas cosas han tenido que suceder para que hoy, en este momento, estemos en este lugar, haciendo lo que justamente ahora estamos haciendo. Muchas cosas, en todo momento, con gran precisión, sin igual en todo el Universo conocido. Cualquier falla en la cadena de acontecimientos hubiera provocado algo totalmente distinto a, por ejemplo, yo estar escribiendo o a alguien estar leyendo. Tan distinto que tal vez no hubiera habido existencia tuya o mía...El determinismo me permite pensar que toda ocurrencia, cualquier asunto que venga al ser, es por una razón, un propósito..."es por algo".

En la película que estoy viendo, Knowing, con Nicolas Cage, una alumna del profesor encarnado por el mencionado actor, hace el siguiente comentario en relación al Determinismo:
La determinación dice que las ocurrencias en la naturaleza son decididas por eventos anteriores de la ley natural. Que todo lo acontecido hasta ese punto es por una razón.
Es decir, que las actuaciones de las leyes naturales son un producto secundario de la realidad, un tema ocurrente, un lei motiv, un subproducto de las cuestiones existentes, un algo sin sentido, porque ese sentido ya está inmiscuido antes de la exprofesión de esas leyes: primero el Sistema Solar, los Planetas, el Sol, la Tierra...después la mezcla, la combinación, el caldo primordial, luego, la vida. Pero el sentido ya ha estado antes que toda la combinación. Todo tiene un sentido y después todo viene al ser.

Luego de la intervención de esa almuna, el mismo profesor, toma una maqueta del Sol, se la tira a otro alumno, y le pide que comente algo sobre él:
Caliente. Temperatura de superficie de unos 10 mil grados Fahrenheit, y de 27 millones de grados en su núcleo.
Y ahora, lo mismo, pero a otro alumno, en este caso preguntado sobre su composición, siempre sobre el Sol:
Mayormente hidrógeno. También helio con algo de carbón y nitrógeno.
Para que la vida sea posible en la Tierra, la distancia que ésta tiene respecto del Sol tiene que estar provista de gran precisión: demasiado grande, mucho frío; demasiado pequeña, mucho calor. La vida acá es posible porque la ecuación otorga un equilibrio perfecto. ¿Y qué significa eso? Que todo lo que ha sucedido hasta hoy lo ha hecho sin ningún tipo de error: cada átomo en este sector del Universo goza de precisión sin igual.

En la película, Nicolas Cage (uno de mis actores preferidos) encarna a un profesor de Astronomía (John) que se topa con unos números escritos en un documento que han sido guardados en una cápsula por 50 años con motivo de una actividad escolar. Estos números encierran unos datos que John decifrará, lindiando con ellos.

En la escena, en la que él está dando una clase a sus alumnos, invita a reflexionar lo siguiente:
Ahora quiero que piensen sobre la colección perfecta de circunstancias que colocaron a esta bola de fuego celestial ─el sol─ justamente a la distancia correcta para que la vida se desarrollara en nuestro planeta, haciendo posible que atendieran a esta clase apasionante. Un lindo pensamiento, ¿no? Todo tiene un propósito, un orden, que es determinado...
Que la chica que no me dio el beso en la escuela haya estado conectada con los hechos que debieron sí o sí pasar en mi vida; que el tropezón en la esquina de casa haya sido por un asunto con sumo propósito más allá de mi abordaje intelectual del momento. Que la alegría o el sufrimiento hayan estado por una razón de ser construyendo la pared de lo que yo llamo mi existencia. Que en definitiva, todas las cosas que me han pasado tienen su sentido íntimo por descubrir...

Pero, ¿y si todo fuera azar? El profesor John lo comenta así:
(...) Pero está el otro lado del argumento. La teoría del Azar, la cual dice que todo es pura coincidencia. El puro hecho que existimos no es nada más que el resultado de una serie interminable de accidentes químicos y mutaciones biológicas. No hay ningún significado glorioso. Ningún propósito específico.
Imaginemos por un momento que todo cuanto existe está ahí por algo: el perro, el gato, el asesino, la nube, la madre, el carpintero, la pluma... Ahora, imaginemos que todo cuanto existe está ahí sin ningún propósito específico: la coincidencia, el sorteo, el accidente, el guiño, el símbolo...el Dios. ¿Qué asuntos dentro del ser humano lo moverían a inclinarse hacia uno u otro punto de vista? Si cada postura fuera también por una razón, por un propósito ¿cuál es la razón de la razón?

Suceda lo que suceda en nuestra mente, yo sé que ahí no existe el azar y que todo está formando una estructura con secuencias causales, y que cada creencia que uno elige tener, consciente o inconscientemente, se sustenta por un elemento anterior. Todo tiene un precedente.

En el sentido más profundo de toda la existencia, humana y no humana, ¿se puede estar ausente de creer y de no creer? ¿Y cómo se clasificaría a un humano que a veces cree que todo es por algo y que a veces cree que nada tiene sentido alguno?
La realidad es inabordable.

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