Suceso de pérdida de memoria continuado

(Publicación automática)


Puse este título porque realmente no sé cómo llamarlo.

Hace unos días (una semana, más o menos) tuve una experiencia por lo más extraña. Lo tenía claro pero mientras escribo no recuerdo bien si fue acostado antes de dormirme, o acostado, justo después de despertarme.

Estando consciente de estar despierto perdí la memoria; así de simple. No supe cómo me llamaba, en qué lugar estaba (si en donde ahora vivo o en casa de un abuelo o en alguno de los numerosos lugares en donde viví), ni tenía memoria de lo que vendría ese día (estudiar, trabajar, preocupaciones y demás) ni memoria del día anterior. Eso de por sí ya me fue curioso, sin embargo, lo más curioso es que tenía elección en medio de la experiencia. Yo podía elegir acordarme o no, y decidí no acordarme. Lo vi como un juego realmente.



El suceso fue extraño en otro sentido. Cuando decido disminuir mi diálogo interno o directamente no pensar, lo que generalmente sucede es cierta liviandad en el pecho (que ahora es muy característico). En este olvido de mí, había un tipo de pensamiento o algo con lo cual yo “jugué” a no recordar, pero si bien poseía una especie de silencio no era el mismo al que obtengo no pensando. Lo extraño fue ese temor que cuando lo recuerdo fue como morir o una finalización. Pero mucho temor, y no era un temor peculiar o característico, era otro temor, un temor de finalización y de no poder volver atrás, ¿qué me iba a pasar si yo ya no recordaba? El temor era básicamente ése y esa especie de silencio o no memoria me pareció casi una catástrofe. Fue impresionante y moderado y un suceso temeroso, como un encuentro con la nada pero con una nada específica relacionada con la no memoria. Algo muy extraño.

Creo que no fue una pérdida de memoria absoluta porque yo decidí, yo, quien escribe, decidí experimentar esa situación un momento más.

Este suceso me hizo reflexionar ¿qué pasará conmigo sin la memoria de mi Yo? ¡Dios! ¡Tan absolutamente trágico! ¡Qué temor! De verdad, me dio un temor de no poder volver atrás, de finalización, como estar muerto o por morirme, pero no porque se me acabase la vida sino como la suma de todos los apegos puestos en fila para terminar, para finalizar. ¡Trágico, súper trágico!

Recuerdo que me dije en un momento: ¿y si no recuerdo más de mí?, ¿qué me pasará? E inmediatamente sobrevino ese miedo rarísimo, infrecuente, un miedo detenido en una no memoria, que se continuó por un breve espacio de tiempo.

¿Se entiende lo catastrófico de olvidarse de uno mismo, es decir, de olvidarse de las formas y los contenidos de esas formas en las que uno suele recordarse y referirse a uno mismo? ¿Se entiende lo trágico de un olvido del Yo mismo, olvidarse de todo lo que para cada uno ahora es completamente cotidiano? ¡Dios, no lo puedo expresar! Olvidarse de lo cotidiano…

Ignoro si esa liberación del Ego relatada desde el Oriente es esto que me pasó a mí. No fue algo grato y no obstante quiero volver a experimentarlo. Pero lo que me pasa ahora mientras escribo es más complejo de lo que estoy expresando: quiero experimentarlo, pero recuerdo ese temor de no volver a ser yo, por algún tipo de patología o algo. Si fuera liberación del Ego ¿por qué me dio temor en vez de paz? ¿Lo que vivencié habrá sido algo inadecuado o un atisbo del real despojo de los contenidos de uno mismo?

Tuve un temor que creo no fue tan grande como otros miedos pero si fue contundente, un temor sobre lo definitivo y lo finalizado con una sensación de duda ante pensar sobre que no pudiera volver hacia atrás.

¿Qué habrá sido..., y de dónde viene la pregunta?

4 comentarios:

susana dijo...

Lo volveré a leer, tratando de meterme dentro, un poco mas....de vivenciar el olvido, es una experiencia muy interesante, aunque aterradora...extraña, abrumadora...es como desmaterializarse, y ser todas las cosas y no ser ninguna. Sin pasado, sin afectos...tremendo!! Muy buen relato, excelente. Saludos!!!

Addax dijo...

¡Hola, Susana!

Fijate que existen algo así como micro olvidos, casi imperceptibles, si prestas atención al espacio silencioso que hay entre un pensamiento y otro.

En cuanto a lo expresado en esta entrada, considero no darle demasiada importancia al hecho. Fue espeluznante, un chispazo tal vez, y nada más.

¡Muchísimas gracias por el comentario, te mando un beso grande!

María Beatriz dijo...

Habrá sido una sensación extraña esa de quedarse sin memoria de uno mismo.
Tal vez fue la primera vez que percibiste tu verdadero yo...como volver al momento de tu concepción

Besos

Lady Jerez dijo...

Es como ser parte de la conciencia colectiva, un TODO, sin ego... pero quien tuvo temor? ese mismo ego que perdías y recuperabas en un instante, y la sensación de no vuelta atrás... es como un: estás seguro de que quieres conocer lo que eres? o lo que dejarás de ser? Es el misterio de la vida y en algún punto otro dejaremos de ser lo que creemos ser, o lo que es igual... lo olvidaremos para formar parte de otra cosa en otro plano en otro nivel... ese sueño fue como: estás seguro de querer hacerlo?

Lo entiendo, lo he vivido de forma similar.

Un saludo y bendiciones para ti