Video de cómo un ateo sensato puede ser muy religioso

En el siguiente video verán a un muchacho exponiendo el supuesto de si un ateo, al morir e irse al cielo, viese a Dios ahí mismo, y cuál sería la única pregunta que sensatamente se le ocurriría. Si he sido sensato y el resultado de mis apreciaciones han sido una duda más que una certeza (una duda sobre Dios, el Dios cristiano más específicamente), ¿en qué me he equivocado? ¡No se lo pierdan!


Existe un problema muy grande en un ser humano cuando se propone la idea de un Dios (cristiano, musulmán, etc., de una religión monoteísta o politeísta, da igual). Y el problema es, básicamente, de enfoque: querer abordar una realidad a través de un concepto (que no es otra cosa más que la expresión de un dato mediante un lenguaje, o, en otras palabras, mediante un señalador). Y el enfoque es inadecuado. La máxima herramienta para abordar una realidad no es el gran Colisionador de Hadrones del CERN, sino, el pensamiento. El ser humano ha creado un artificio para dar cierta confianza a un pensamiento (que es una concatenación de voces que dicen algo sobre algo dentro de la mente): la razón: la razón es una colocación de objetos por fuera del cuerpo (o imaginativamente puestos en la mente) de modo tal que el criterio de colocación sea un elemento coherente, es decir, igual, similar o relacionado a un precedente. El pensamiento basado en la razón y el número sirven para muchas cosas. Hemos hecho escaleras mecánicas e ido a la Luna, hemos logrado eficiencia en la producción de ciertos alimentos y clonado a Dolly. Sin embargo, el pensamiento basado en la razón y el número no sirve para todo, y, la verdad, no tiene por qué servir para todo.

Supongamos una imagen en video de un mar y sus olas cerca de la costa; supongamos ahora la intención de una persona de describir con su pensamiento lo que está captando en el video a través de sus sentidos con el doble objetivo de abordar esa realidad y extraer de ella conocimiento: "Aquella ola cerca del ángulo derecho de la pantalla se eleva a una velocidad de 2 mts por segundo, mientras que en el otro extremo, el viento calmo alisa la superficie del mar hacia adentro. La materia que conforma los movimientos visibles parece incolora al constituir los colores de su entorno". Objetivamente, mientras esta persona describe lo primero que ve, ya están sucediendo muchas más cosas en el video que solamente lo que ella está diciendo en un momento dado. Y mientras ahora está por decir algo sobre otro tramo de lo que ve, ya están sucediendo otras muchas cosas. Y así, sucesivamente. Por más perfecto y absolutamente exacto que sea el relato que haga, nunca podrá ser lo que dice igual o similar a lo que sucede, y esto es porque un lenguaje opera a uno o dos niveles (dimensiones), y la realidad es multinivel y multidimensional. Así, existe sólo vivencia y no traspaso de una vivencia. Además, con el resultado de su propio lenguaje y su modo de abordar esa realidad, esta misma persona no podrá conocer el objeto o secuencia que está mirando, sólo habrá una creación de artificios para decir que conoce, y la mayoría de ellos será una división del hecho. La mente, por costumbre y justo después de una vivencia, desea el traspaso de esa vivencia mediante un correlato de lo que experimenta. En consecuencia, crea un lenguaje y después cree que todo lo puede con ese lenguaje.

Igualmente, no se puede acceder a una realidad con la herramienta de los sentidos, porque cualquier persona se da cuenta que estos tampoco bastan para el conocimiento total de algo. Existen los espejismos, las ilusiones, las alucinaciones...

Si la cosa se dificulta en la cuestión de un sólo video sobre el mar y sus olas, me imagino lo complejo que debe ser la intención de abordar al concepto Dios considerando encima que el objeto Dios existe.

Entonces, surge en el hombre sensato una duda. Si éste está acostumbrado a operar mayoritariamente con la razón, la duda que aparecerá será una razonable, la duda razonable. No obstante, al darse cuenta del proceso que actúa mientras está dudando, vería que una duda razonable seguiría siendo la dimensión y dominio del pensamiento en otro nivel más abarcador. E irá trepando niveles más abarcadores siempre sobre la misma base de su mente, con herramientas ilusoriamente más pulidas y continuará pretendiendo conocer al Dios mediante el concepto heredado de sus pares.

Si Dios existiese (específicamente, el Dios cristiano), con estos pensamientos y con esta mente, no podría accederlo, abordarlo, tratarlo. La mente humana (la científica y la no científica) no puede abordar ni siquiera una mota de polvo sin dividirla, menos, esa cosa inconmensurable que algunos tienen el placer y el lujo de decir que existe.

Seguramente en mucho, pero, ¿en qué me equivoco? Dios mora en una duda, en una duda sensata.


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Video visto en Eliax.com

2 comentarios:

María Beatriz dijo...

Hola Addax:
Estoy de acuerdo con vos en que carecemos de las herramientas necesarias. Por eso los Maestros hablaban en parábolas, porque se trata de un conocimiento inefable para nosotros.

Preguntaba el monje: “Todas estas montañas y estos ríos y la tierra y las estrellas…¿de dónde vienen?
Y preguntó el Maestro: “Y de dónde viene tu pregunta”.

Muy interesante tu post.
Saludos

Addax dijo...

Y ese es el gran misterio: de dónde viene la pregunta.
¿De dónde vendrá? =o

¡Te mando un saludo, gracias por pasarte! =)