Relatarse a uno mismo

Está claro para mí que el tópico sobre la subjetividad o la objetividad es una discusión que de este lado de mí consciente no me interesa abordar. El hecho de que se pueda llegar a una verdad (o a La Verdad) me es algo que no me despierta mayor importancia. Considero que el punto de vista es infinito, aún cuando sea lo más objetivo posible en un momento dado. El punto de vista es un dios entre los humanos, que se mete en todo, que está en todo, ofreciendo gratuitamente lo relativo de su parecer.

El ser humano aborda cualquier cosa siempre desde un punto de vista porque tiene elementos limitados para acceder a una realidad. Es decir, de la mente sale todo el relato de la existencia, el científico y el no científico, y la mente es limitada, con sus pensamientos limitados a cuestas, con toda su imaginación y el filtro con el cual acostumbra describir y entender su entorno interno y externo. Incluso los elementos biológicos para percibir la realidad , los sentidos, son absolutamente limitados. Eso ya lo sabemos.

Mente, pensamiento y sentidos no bastan para abordar una realidad, y, de verdad, no tienen por qué bastar. Biológicamente, el cerebro humano no está hecho para entender el mundo sino para sobrevivirlo. El querer entender es sólo un plus del hombre, aunque un agregado algunas veces digno, por cierto. Es digno porque jugar a entender sensatamente, es más sano que jugar a competir, por ejemplo. Y especulo: jugar a entender puede hacer expandir la consciencia hasta el punto de hacer desaparecer el ego, contrastando con el jugar a competir que imagino lo afirma y acrecienta.

Esta especie de relativismo que estoy expresando tiende a hacerme desaparecer ese centro que dice que las cosas son de una manera y no de otra, tiende a que el filtro del Yo (que a estas alturas creo es todo lo que yo soy) no aparezca cuando no tenga que aparecer: "poner pensamiento sólo cuando corresponda" es lo que me recuerdo de Krishnamurti. Es simple. Uno hace rato sabe que en frente a lo nuevo, la mente, que es pasado, tiene poco qué decir. Y lo nuevo es todo lo que a uno lo rodea, TODO. Una vivencia siempre es nueva, lo que es pasado y viejo es la sensación de la vivencia obtenida desde un punto de la memoria. A veces uno hace más caso a ese punto que al momento presente en sí, y se conecta con las cosas según el registro del día anterior y no a través del dato del instante actual.

No recuerdo si ya habré mencionado que, psicológicamente hablando (siempre es psicológicamente hablando), NO EXISTE LO FÁCIL Y LO DIFÍCIL. Esas expresiones tienen que ver con la energía y la física. Comparativamente (¡qué palabrita!), es más difícil levantar 20 kg de peso que un vaso con agua estándar. Pero aquí lo importante, es más difícil para el cuerpo, NO PARA LA MENTE. La mente ante un proceso físico es sólo un testigo, a veces tan entrometido que parece realidad todo lo que ella filtra o relata. Lo difícil es más cantidad de algo, y lo fácil, es menos cantidad de algo, y ese algo es esfuerzo y energía en un mundo, digamos, físico, aparentemente más concreto. Es inadecuado decirse que algo es difícil para la mente. Uno traslada tanto lo físico a lo psicológico que pone como pauta un criterio ajeno. No obstante, dentro de la mente no hay esfuerzo, sólo hay el pensar que las cosas sean de aquél modo, extrapolando lo biológico a lo psicológico.

Con todo esto, no es adecuada esta oración (y todo lo anterior escrito es sólo para poder poner lo siguiente) : «Lo más difícil del mundo es relatarse a uno mismo de tal manera que la devolución sea un Yo real». ¿Ven? Es simple.

2 comentarios:

Guzmán. dijo...

Jiddu Krishnamurti telling a joke...

“There are three monks, who had been sitting in deep meditation for many years amidst the Himalayan snow peaks, never speaking a word, in utter silence. One morning, one of the three suddenly speaks up and says, ‘What a lovely morning this is.’ And he falls silent again. Five years of silence pass, when all at once the second monk speaks up and says, ‘But we could do with some rain.’ There is silence among them for another five years, when suddenly the third monk says, ‘Why can’t you two stop chattering?”


http://www.katinkahesselink.net/kr/jokes.html
http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

Addax dijo...

Jajaja ¡muy bueno el chiste, Guzmán!

Lo traduzco con la ayuda de Google:

Jiddu Krishnamurti contando una broma ...

"Hay tres monjes que habían estado sentados en profunda meditación desde hace muchos años en medio de los picos nevados del Himalaya, sin hablar una palabra, en completo silencio.
Una mañana, uno de los tres de repente habla y dice, '¡Qué hermosa mañana!'. Y se queda en silencio otra vez. Pasan cinco años más en silencio cuando de pronto el segundo monje habla y dice: 'Pero podríamos hacer algo con un poco de lluvia'.
Hay un silencio entre ellos por otros cinco años, cuando de repente el tercer monje dice: '¿Por qué no pueden ustedes dejar de charlar?'-.

Jajajaj me imagino a Krishnamurti contando el chiste, bien inocentón jaja

Gracias, che, un abrazo