Ser yo

Es absolutamente "difícil" ser yo. He tenido que alejarme de esa cosa llamada sociedad por mi mentalidad autodestructiva. Y ya pasaron como seis años. Me di cuenta y quise entenderla. Después de tanto tiempo tengo la impresión ─siempre la he tenido, de hecho─ de que no he aprendido nada.

Ignoro qué hubiese sido de este ser humano sin la tendencia al buen humor. Es difícil que me levante a la mañana de mala gana, malhumorado. Y claro, tengo también esos otros días, supongo que eso significa ser humano. Pero, en realidad, mi buen humor es el reflejo de una tendencia innata, y de nada más. No hay nada adentro ni en el entorno que invite al buen humor. Ahora mismo me duele la espalda, y si me voy a acostar aprieto la mandíbula.

¡Tanto tiempo deseando la comodidad y viviendo su contrario!

Me fui a una fiesta infantil el sábado pasado del cumple de una nena (había mayoritariamente gente "grande"). Y me di cuenta que los fantasmas, esos de siempre, simplemente siguen ahí, ninguno ha sido entendido, ninguno ha sido trascendido. Siguen ahí, con esta impresión de que están intactos, con los mismos efectos de siempre ultra sabidos y experimentados por mí.

¿Debo esperar algo de este mismísimo instante? ¿Para qué escribir? ¡No sé por qué esta otra gran tendencia a descentrarme, a encontrarme pensando en algo que no es salud, al menos desde esta supuesta nueva intelectualidad! Descentrarme es poner el crítico interno en lo externo y pensar que todos están juzgándolo a uno, por lo que sea; es eso, y un par de cosas más.

Es tan común para mí estar tenso, tenso tenso tenso, tan absolutamente familiar. Me es harto difícil ponerme a hacer esa cosa llamada meditación apretando mi mandíbula. Ya me di cuenta que tengo energías para estar renegando que para estar en la otra parte, solucionando. Prefiero renegar a que la televisión se vea mal, pegarle un golpe para que azarosamente se componga, que ir por el meollo de la cuestión. Me es más "cómodo" renegar de cierta situación actual que producir una maniobra que intente solucionar algo. Y esto ya ha sido observado, y sigo siendo así. ¿Por qué? Y bueno, tengo esta y esta otra y esta otra razón para justificarlo.

Ahora me voy de esta casa, hoy. Se terminó un ciclo invisible. Nadie sabe ni sabrá lo que verdaderamente pasé por aquí. Y nadie en este mundo es capaz de acompañar tamaños sentimientos tenidos aquí. La biografía y la hoja en blanco. El invisible. Estos meses simplemente no han existido.

Me llevo la noche santiagueña con ese cielo estrellado hermoso.

¡Un saludo!

1 comentario:

maca_deaca182@hotmail.com dijo...

según freud el hombre solo aprende y disfruta del contrastes, osea a extrema comodidad t lleva a saber lo q es la incomodidad y a distinguirla, a reconocerla.
la felicidad por si solo no vale nada si no se consigue contagiar a alguien.
a q me refiero?, a mi me pasa algo semejante, soy capaz d pasar todo el día d buen humor x q me desperté bien, pero eso pierde valor si nadie lo ve, si no conseguís nada d eso.
de q sirve estar todo el día contento encerrado en tu casa saltando x las cuatro paredes, escuchando música, si no haces nada con eso? si al día siguiente lo único q podes pensar es en q desperdiciaste tu día, q es igual q ayer y parecido al mañana.
lo único q nos hace ver es el contraste y este solo sirve con un fin.
conocer lo bello no sirve d nada si t lo llevas a la tumba.
x eso los q escriben, pintan, piensan y hacen música pasan a la historia