Trabajo, competir y mercado

En todo los enfoques sobre marketing y publicidad, observo lo que a mí parecer es una perspectiva de falta de salud que no libera al hombre del hombre sino que lo mantiene en ese tan confortante status quo personal.

El hombre juega juegos, tal vez, unos más dignos que otros. En este sentido, ser "espiritual" o "material" (para mí existe y es más real lo segundo que lo primero) es también otro juego de los tantos jugables, y no importa quien sea el sujeto o la motivación con que se juega, valores (o pensamientos o ideas) altos o mundanos son lo mismo en este marco.

Uno de los juegos que juega el ser humano es claro de ver cuando pone 'competencia' y 'mercado' en su línea de pensamiento. Para mí no existen ni el trabajo, ni el competir ni el mercado en la mente sino que como todo son sólo una invención desde un unilateral punto de vista de las cosas. A niveles organizativos todo aquello puede tener cierta existencia, pero, a esos niveles un dragón también existe, o un hada, o el alien...Toda persona que se investiga a sí misma sabe que la mente es un gran fabricador de cosas que no existen.



El trabajo para mí es sólo un hacer que el hombre hace con cierto compromiso; digamos, una inversión de energía y nada más. El hombre totalmente comprometido con un hacer no considerará nunca esa actividad como a un trabajo. El ejemplo más recurrente podría ser esos artistas que en las entrevistas (televisivas, radiales o gráficas) dicen que sería injusto nombrar a su actividad como a un trabajo observándose ellos mismos disfrutar tanto como lo hacen. Las otras personas que se creyeron el juego organizativo piensan que trabajar es un esfuerzo, para ellos mismos, para sus familiares, para sus hijos.

Cuando uno no trabaja en lo que ama, aunque trabaje todo el día, es un desocupado. (Facundo Cabral).

En cuanto a competir, no hay nada contra quién o qué competir, la mente no entiende de números ni cantidades: no hay mejores ni peores, ¿quién determina lo más alto y lo más bajo en una tabla? Al final, la respuesta está en que quien determina los mejores y peores es el mismo hombre o un grupo influenciado, acostumbrado a una manera determinada de poner pensamientos específicos. Pero no son más que fabricadores de tablas y listas. Competir es buscar ganar, observar fortalezas y debilidades, subirse a una plataforma, medir, especular, es la acción de no investigar el Yo.

De todos los niveles organizativos que una sociedad pudiera elegir a la hora de entender y encontrar a sus entes sociales, la competencia y el competir, es de los menos sanos. No existe competencia porque no hay a quién ganarle. Un ser humano que piense que puede ganarle a la Naturaleza, en esta actualidad, es un ser primitivo aventurero y nada más. No obstante, hay gente que compite, y eso es tan básico de saber "por qué" que me parece una perogrullada relatar la respuesta: Ego. La gente compite por ego, y eso es algo básico. Uno se puede elevar hacia otro estadío involucrándose en su propio auto-conocimiento.

Y lo que menos existe de la lista es el mercado: aquella plataforma en la que se intercambian productos y servicios mediante un acuerdo implícito entre las mentes que se realiza a través de un papel llamado "moneda". El fin del mercado es el lucro. ¿Y para qué alguien quisiera lucrar? Respuesta generalizada: para vivir bien. ¿Y para qué alguien quisiera vivir bien? ¿Por qué un ser humano pondría en un DVD (o Blue-ray) o en una pared estéticamente bien pintada la tranquilidad en el pecho y en la mente? ¿Por qué un ser humano quisiera sobrevivir un día más? Ante estas preguntas hay respuestas muy interesantes: hay humanos que elaboran un aporte y se contentan con la satisfacción de que su accionar quede "para la posteridad". Y también está la argumentación de querer conseguir dinero para vivir "bien" o para tener "confort" que sólo pone en evidencia a un ser humano alienado.

Yo adhiero a ganar dinero, adhiero al confort, a la comodidad, a la prosperidad material y económica. Pero adhiero primero a un hombre libre.

Así, supongo que no existe el Marketing sin eso llamado Publicidad. Desde la perspectiva que tengo de alguien sensato (sensatez es quien no se miente a sí mismo, básicamente), la publicidad se hace sola. Un hombre libre no vive en una especulación ni en una estrategia: hace las cosas pensando, claro, pero más las hace actuando, y no pone en su accionar ningún truco para sí o para los demás. Ningún hombre libre requiere de artilugios.

No existe en el mundo un producto de calidad que, con un pequeño empujoncito, no haya logrado satisfacción en el creador y en el usuario a mediano y largo plazo. En oposición, recuerdo el ejemplo de los teclados de las computadoras y cómo el menos efectivo de todos, el teclado QWERTY, se sobrepuso popularmente entre otros más eficientes; sin embargo, habrá que ver este ejemplo con detenimiento. Ahora bien, cuando el shampoo es muy común y quiere insertarse en el "mercado" abarrotadísimo de shampoos, claro, debe exagerar atributos y repetirlos mediante una campaña. Eso es el común, el promedio, lo mediocre, lo que no emerge como salud en la mente de un hombre o una mujer sensatos.Y eso es toda la mercadotecnia actual: un burdo truco diseñado para cierta masa.

A veces, una muy buena publicidad evocando valores que pudieran ser trascendentes puede vender algo tan ajeno al concepto como una galleta. La publicidad para captar hilos de intimidad en la vida psíquica del espectador es sólo un truco que no convierte en excepcional el producto. Y se enseña a los publicitas a explotar y elaborar trucos. Y eso es marketing.

¿Acaso entre los publicistas hay gente que no desea liberar al hombre?

El trabajo es un hacer y nada más; la competición una ilusión de las tantas del Ego; y, el mercado, un impulso de alienación para el hombre que no se ha liberado.

La Libertad es un asunto serio. Es más importante que el amor. De nada sirve el amor en un corazón sin libertad. Enseñar eso supongo una tarea sublime. La libertad del hombre por el hombre y para toda la humanidad.

¡Un saludo grande! =)

1 comentario:

rosscanaria dijo...

El hombre desea vivir más porque "la vida es una mierda pero ¡qué bonito es vivir!"
La competencia es algo bueno porque hace que el hombre saque lo mejor de sí mismo no importan las razones que tenga para ello.
Lo del mercado como un impulso de alienación no se qué decirte...
Lo mejor de todo "la libertad del hombre por el hombre".
Millón de besos desde España Addax,