El pensamiento y el miedo (Krishnamurti)

Extracto de Más allá de la violencia, de Jiddu Krishnamurti - Cap. 12, Fragmentación y Unidad.

(...) INTERLOCUTOR: Cuando me observo veo un movimiento muy rápido del pensar y del sentir y no puedo observar un pensamiento hasta su final.

KRISHNAMURTI: Siempre está en marcha una cadena de acontecimientos. ¿Qué ha de hacer usted? Cuando observa y trata de comprender un pensamiento, de llegar hasta su mismo final, otro surge; esto ocurre todo el tiempo. He ahí su problema: según va observando, ve que usted es la multiplicación de pensamientos, y no puede seguir un pensamiento hasta el final. ¿Qué ha de hacer? Formule la pregunta de manera distinta: ¿por qué la mente parlotea interminablemente, por qué continúa este soliloquio? ¿Qué pasa si no continúa? ¿Es ese parloteo el resultado del deseo de estar ocupada en algo? Si no está ocupada, ¿qué ocurre? Si usted es un ama de casa, está ocupada en los quehaceres del hogar, o está usted ocupado como hombre de negocios, la ocupación se ha convertido en una manía. ¿Por qué exige la mente esta ocupación, este parloteo? ¿Qué ocurre si no parlotea, si no está ocupada? ¿Hay miedo en el trasfondo? ¿Miedo de qué?

INTERLOCUTOR: ¿De ser nada?

KRISHNAMURTI: Miedo de estar vacío, de estar solo, miedo de darse cuenta de todo el torbellino en sí; por lo tanto, tiene que estar ocupado en algo, igual que el monje está ocupado con su salvador, con sus plegarias, tan pronto deja de hacerlo es como cualquier otra persona, porque tiene temor. De modo que desea estar ocupado, y eso implica tener miedo de averiguar lo que usted es. Hasta tanto solucione el problema del miedo, continuará parloteando.

INTERLOCUTOR: Según voy observándome el temor aumenta.

KRISHNAMURTI: Naturalmente. De manera que la pregunta no es tanto cómo detener el incremento del temor, sino más bien si puede terminar el temor.

¿Qué es el temor? Puede que no sienta temor mientras está sentado aquí, y, por lo tanto, no pueda tomarlo y examinarlo para aprender de ello ahora. Pero puede percibir inmediatamente que depende de algo, ¿puede hacerlo o no? Depende de su amigo, de su libro, de sus ideas, de su marido; la dependencia psicológica está ahí constantemente. ¿Por qué depende de algo? ¿Es porque le brindan comodidad, una sensación de seguridad y bienestar, de compañía? Cuando esa dependencia le falla, se torna celosa, airada y todo lo que sigue al respecto, o trata de cultivar la libertad como medio de huir de la dependencia, de llegar a independizarse: ¿por qué hace todo esto la mente? ¿Es porque en sí misma está vacía, embotada, es tonta, superficial, siente que, mediante la dependencia, es algo más que eso?

La mente parlotea porque tiene que estar ocupada en una cosa y otra; esa ocupación varía desde el más alto ministerio del hombre «religioso» hasta el trabajo más humilde del soldado, etc. Es obvio que la mente está ocupada porque de otra manera podría descubrir algo que teme profundamente, algo que quizás no pueda resolver.

¿Qué es el temor? ─¿no está relacionado con algo que he hecho en el pasado, o con algo que me imagino pueda ocurrir en el futuro?─: el incidente pasado o el accidente futuro; la enfermedad pasada o la repetición futura del dolor de la misma. Ahora bien, vemos que el pensamiento crea ese temor; el pensamiento engendra el miedo, de la misma manera que el pensamiento sostiene y alimenta el placer. ¿Puede entonces el pensamiento? ¿puede terminar de manera que no siga dándole continuidad al miedo o al placer? Queremos placer; deseamos que continúe; pero queremos descartar el miedo. Nunca vemos que ambos van juntos (...).


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