Colores vívidos en un nuevo Desdoblamiento

Esto me sucedió ayer (30 de marzo) a la noche.

Me dispuse a dormir, normalmente. Empecé a soñar, también normalmente. Tuve una especie de pesadilla en un momento: me encontraba en una plaza y unos jóvenes ladrones ─con uno a la cabeza─ a otra persona y a mí nos quisieron robar. El supuesto líder me puso una navaja en el rostro. La pesadilla ésta no me despertó una emoción acorde a la situación. Estaba algo tenso, pero predominaba un tipo de tranquilidad y seguridad.

Aquél sueño terminó. Inició otro. Ahora estaba en un lugar muy parecido a donde estaba durmiendo. Estaba acostado. Y sentí esa leve presión de la que siempre hablo cuando comento mis desdoblamientos. Para quien no haya leído nunca, la presión característica que siento previa a esa experiencia es como si fuera que una sábana presiona equilibradamente mi cuerpo. También, suelo sentir una cosa en la cabeza, una especie de zumbido y que algo se mueve, pero, yo que ese algo no es mi cuerpo físico.



Luego, aparentemente, ese otro "sueño" también finalizó. Comenzó otro. En el nuevo "sueño" yo me hallaba igualmente acostado pero en otra habitación, entre el marco de la puerta de la habitación desde donde ahora escribo y la zona del patio (que es hacia donde lleva esa puerta). Estaba como en el medio, una mitad de mi cuerpo afuera, en el patio, y la otra mitad dentro de esta habitación. Con toda la sensación, a estas alturas, ya sabía que estaba en un desdoblamiento. Sin embargo, curiosamente no estaba animado ni ansioso (positivamente ansioso por mis ganas de quererlo investigar todo en esos momentos), estaba algo desanimado puesto que por un relativo largo momento no pude pararme.

Estuve mucho rato acostado en una posición semi flotante, a ras del suelo. A veces, este suelo se hacía duro, y, otras veces, como de algodón, por lo que con la espalda lo traspasaba unos centímetros. Y estaba muy incómodo, había pensado que seguramente no iba a poder pararme ni nada. Hasta que "saqué" los brazos del costado del cuerpo. Cuando hice eso traspasé el suelo con ellos, pero, sucedió algo que en ese momento me sorprendió muchísimo: me dije "bien, está traspasando, no quiero que traspase", y al finalizar ese pensamiento, si bien traspasaba unos centímetros, había una parte del suelo que se mantuvo firme. "Ok, ─me dije─ voy a tratar de no traspasar el piso". Y no lo traspasé, por lo menos, no lo traspasé tan fácilmente.

Al cabo de unos momentos, ya pude apoyar mis nudillos, el suelo era casi normal. Apoyé mi mano derecha primero y luego la izquierda. Lo curioso de todo esto fue que a medida que ponía pensamiento de no traspasar, el suelo se ponía firme, y con un pensamiento de desgano o algo, de nuevo, como esponja. Así estuvo un rato.

Me pareció raro que tuve que hacer fuerza con los dos brazos para pararme, como si tuviera que levantar un peso. Me arrodillé. Mis rodillas daban con el pequeño escalón que divide el afuera con el adentro de esta habitación. Cuando quise flexionar las piernas y apoyarme desde las puntas de los pies para levantarme, volví a traspasar el suelo. Tuve que forcejear porque al igual que una película, una de mis piernas quedó trabada por debajo del piso. Una vez más, puse pensamiento para salir (no recuerdo exactamente qué pensé) y pude salir. Y me paré.

Al principio estaba oscuro (pensé, claro, es de noche, quizás sean las cuatro de la mañana). Sin moverme, me trasladé hasta la entrada marcada por la puerta que da hacia el ingreso del resto de la casa (esa puerta está en oposición con la que está acá, que es el lugar desde donde estoy escribiendo ahora). Digamos, me trasladé como esos vampiros de la tele o como si fuera que uno lo hace a través de una cinta mecánica (similar a las escaleras mecánicas). La particularidad de este traslado es que yo no percibí que iba hacia algún lugar (hacia esa puerta) sino que la puerta, y el contexto alrededor de ella, venía hacia mí. Recuerdo que eso que venía (la puerta, y los objetos alrededor de ella, como una mesa que se ve a un metro para adentro, o las manchas de la pared, a uno y otro lado del marco) lo hacía desde una parte superior arriba de mi pecho para después venir la parte inferior a mi visión. Es como si la "venida" hubiera estado más acelerada desde la parte superior de mi visión en comparación con la parte inferior (esto habrá durado menos de un segundo, yo lo noto porque estoy de alguna manera entrenado a observar estos detalles; hace una década que tengo desdoblamientos de todo tipo y para algo sirvió parece xD).

A continuación, pensé en la oscuridad y en la frescura de la noche. Ahora, me trasladé hasta el medio del patio y hacia arriba. No recuerdo si este nuevo traslado fue como el anterior. Toqué y traspasé simultáneamente las ramas de una Parra que hay acá. Floté hasta justo antes del portón de este patio que da para la calle. Antes de este traslado "volando", las cosas se iluminaron en el ambiente (sé que pensé algo para que sucediera esto, pero no lo recuerdo porque inmediatamente después de pensarlo me puse muy activo en la mirada del hermosísimo entorno). Toda la pared ─las plantas, el suelo, el portón─ tenía un color absolutamente vívido y fresco. Disfruté muchísimo esta parte. Esta experiencia de colores me tapó el pensamiento con el que "iluminé" el ambiente. Había mucho verde clarito, vivo, fresco. Había también mucho azul, mucho verde y azul, también un marrón claro. Había mucha definición, mucho detalle, todo lo podía observar con claridad, en "alta definición". Ahora, caminando, me movilicé hacia el portón y lo traspasé. Y aquí me sucede tramposamente otra particularidad que ya es algo incómodamente frecuente: en estos desdoblamientos en los que tengo mucho control consciente de lo que pasa, cuando me toca pasar un trecho relativamente largo para llegar a una pared, un mueble o una puerta, cosas a las que con la movilización querré traspasar, sucede un auto-boicot; me digo: "Quiero seguir disfrutando, quiero traspasar la puerta o el portón para ver con detalle qué hay detrás y cómo se ve", "Quiero ver si lo que pasa es real o un sueño lúcido de raro desenvolvimiento". Con la calidad de estos pensamientos, que no puedo dominar dada mi ansiedad y mi postura inmadura en frente a tan disfrutable experiencia, la balanza se pone para el lugar de esa actitud averiguadora y, la experiencia, o cambia hacia un sueño común, o lo que viene después está como filtrado por mi "deseo". Esta actitud de querer saber si es verdad toda esta experiencia, me boicotea la experimentación de este tipo de desdoblamientos. Y eso es lo que más o menos me pasó.

Recuerdo estar ahora en la ventana, quizás del lado de afuera de la habitación en donde me hallaba "dormido". Sucedió un sacudón (una especie de preparativo de regreso a la cama), después, la sensación de no poder moverme (Parálisis del Sueño), el zumbido de nuevo, la presión uniforme en el cuerpo, la aceleración de mi respiración y de los latidos del corazón, un poco de miedo al no poder moverme (aunque supiera ya de antemano todo el rollo de este proceso) y una pequeña lucha por poder soltarme o tener el control de algún movimiento. Aquí, en esta parte de la experiencia, que esta vez fue la misma que los comienzos comunes de la misma, es donde suceden las alucinaciones hipnagónicas (agrego: más bien, al querer despertarse las alucinaciones tiene otro nombre, según Wikipedia, alucinaciones hipnopómpicas). Y es ahí donde con mi condicionamiento me doy miedo porque he visto cosas realmente horrorosas. Pero, todo eso es simplemente pensamiento sin control y una rienda suelta al miedo ese inmaduro que no trasciendo.

Me "desperté". Pensé que "tuve un muy buen desdoblamiento. ¿Qué hora es? Las cuatro de la mañana. No tengo ganas de levantarme e ir a la PC a escribirlo todo. Lo hará mañana. Espero me acuerde". Y casi casi me olvido. Pero aquí lo estoy contando.

Lo que saco de positivo son esas especies de órdenes que uno dá con la mente para que el suelo no sea traspasado o haya algún tipo de traslado o, también, para que uno pueda pararse, porque sucede muchas veces que la experiencia transcurre en todo momento acostado, flotando, sin poder ver mucho, y con gran frustración al no poder uno reincorporarse. Esas órdenes o son algo muy pero muy sutil, algo no dicho pero con una cierta impregnación o sustentación en la mente, o son un pensamiento de un tipo diferente que no estoy sabiendo identificar bien. Porque uno quiere, por ejemplo, mover el brazo, tal cual lo hace cuando está despierto, pero en un desdoblamiento el brazo no hace ningún caso. No hay músculo que deba responder a una orden. Hay una instrucción que yo doy, una especie de voluntad sin elaboración (me parece perfecta esta última descripción) que es lo efectivo para moverse al comienzo. Después, ya es relativamente igual que moverse como en la vida "real", igual y algo así de fácil también.

Castañeda describe en uno de sus libros cómo era la enseñanza de Don Juan Matus para moverse* en estos estados alterados de consciencia. Y yo copié de ese libro para poder moverme. Y, obviamente, resultó, pero es algo que no puedo dominar todavía.

Recuerden que mi prioridad ahora no es investigar esto para nada, y que la frecuencia en la que aleatoriamente se me dá un desdoblamiento se expresa muchas veces en meses. Hay veces que pasan siete meses desde el último desdoblamiento y uno, a la hora de esa experiencia, no recuerda en qué pasaje del aprendizaje quedó el último intento para retomar desde ahí la enseñanza. Tengo avances, claro, pero son aleatorios; igual, no reniego, mi prioridad es otra.

Bueno, esta ha sido otra experiencia sobre mis llamados "desdoblamientos" (no encontré un nombre mejor). Para ver más sobre este tema, click por favor en el enlace siguiente: http://mimajestad.blogspot.com/search/label/Desdoblamientos.
¡Un saludo!

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* Post y temáticas incompletos. Ya iré escribiendo cosas que cuenten cómo efectivamente me muevo en estos estados de realidad no ordinaria.

1 comentario:

Roal dijo...

Muy bueno tu relato. Me gusta mucho cuando hablas de tus desdoblamientos porque logro imaginarlo todo... Este tipo de experiencias me han ocurrido, aunque hace mucho que no. Creo haberte contado alguna vez. La última vez pasé un susto tan grande que quizás por eso no se ha repetido, tampoco lo he deseado.
Esa parte de "Parálisis del Sueño" es toda una lucha. :-/

Bueeee, chau, ¡besos!