El apego en el hombre

Cuando me pregunto por el Apego, me pregunto qué es. ¿Por qué debería de preguntarme sobre ese término?¿Por qué no mejor estar tomando una cerveza con amigos? ¿Por qué no mirar la televisión sin interpelarme? Querer no mente, es tener mucha mente.

Según la información que accedí, el apego, es el dejo de querer-desear (o querer-desear seguir teniendo) objetos concretos o abstractos en una línea de tiempo. Quien tiene apego sabe que lo que cree poseer, en algún momento, no lo poseerá más. Y otra vez, esta perspectiva, deja al ser humano con un vacío.

En mi caso, ignoro por qué le tengo tanto rechazo o miedo a la nada: a no ser nada, a no tener nada, a no querer nada. Un ensayo de respuesta podría ser la ilusión de la posesión, de la seguridad y del tiempo. Yo tuve juguetes que cuidé y descuidé y con los que me divertí; tuve un sentimiento de seguridad que me hacía aquél momento presente más confortable; y desde temprano nomás, se me hacía tarde para ir al colegio, o había pasado un año más de mi cumpleaños, o un aniversario de la muerte de alguien.



Para mí es tan claro que ningún ser humano poseé nada..., es tan claro que no existe algo llamado "seguridad"...Uno ser humano no aborda ni conoce a la Realidad, sólo la percibe limitadamente desde sus sentidos o la llega a advertir desde su intelectualidad. Pero, por la naturaleza de las cosas que son, el ser humano, sólo toma eso que es todo unido, de manera dividida. El tiempo es un invento o es una totalidad. No importa. ¿Qué es el hombre para recortar la Eternidad tras unos ruiditos del reloj?

Una semilla tiene una textura y un peso. Sin embargo, una semilla no es ni textura ni peso. La memoria del hombre se divide en: memoria a corto y largo plazo, memoria del trabajo, memoria temporal, memoria permanente, memoria "volátil", memoria muscular, etcétera. Pero, en realidad, existe una sola memoria, lo demás, es puro accionar organizativo, un modelo desde el cual querer llegar a eso que está actuando en el cerebro o en el cuerpo. Es un escenario montado que intenta señalar algo. Y algunos humanos se contentan con el intento.


En el humano, el conocimiento es ilusorio. Uno sólo monta escenarios. Y algunos se contentan con eso. Muchos seres humanos actúan en su propio montaje, y se creen la actuación y la escena completa. Pero, eso, es solamente un movimiento que se hace por temor a ese vacío. A la nada. A la rotunda e inigualable nada.

Poseer cosas es una ilusión de nuestra psicología, porque la mente lo extrapola todo. Físicamente es posible tal vez poseer un vaso con la mano, psicológicamente, no. Existe la ilusión de la posesión que contenta a algunos, y, a otros, no les mantiene satisfechos. Por eso, entiendo a Fernando Pessoa cuando dice que «la metafísica es consecuencia de alguien malhumorado». Uno piensa sobre esto porque no está contento.

Me di cuenta que querer, apreciar, tener cariño por alguien es tener un apego. Quizás, un apego de la forma: "amo a mi madre, pero ella en algún momento morirá, y yo me pondré muy triste". La sensibilidad en los seres humanos puede ser una buena herramienta para hacer cosas en la vida por otros, pero, en mi caso, observar el sufrimiento de otros, entenderlo, tal vez, abordarlos, se me transformó en apego: "no deseo que los seres queridos sufran".

La verdad, el otro día me la pasé toda la noche llorando. E incluso en la soledad de esas acciones, he pensado que me estaba equivocando, que eso no debería estar pasando. Que no debería estar pasando por el pensamiento anterior que me llevó a ese estado, que ese pensamiento no debería haber sucedido. Mi no contento debe ser una vida repleta en el error, aún haya acertado en algo. Por algo vivo lo que vivo. ¿Hasta qué punto alguien es responsable de su propia mente?

En la venida y en la ida, el ser humano está solo. En el medio, está solo con su mente. El crucifijo en las manos, los cuadros en la pared, o las letras en los libros de las bibliotecas, son sólo un escenario montado, un invento, una inexistencia. En la venida y en la ida, el ser humano está solo y, en el medio, también.

Tengo apego. Y soy un corrupto desde todas las células de mi cuerpo. Este es el apego del joven, del hombre.

¡Un saludo! =(

1 comentario:

Alba dijo...

¿Quién lo hubiera dicho? Monchi con apego! Ja!

Ahora bien; 2+3...x4...me llevo 2....

No me cuadra el tema de la libertad y el apego. Digo, si hay apego el tema de la libertad lo veo un poco difícil... no Monchi? No te parece? eh? eh?

39-41

=D