Krishnamurti, el conocimiento y la libertad (3)

Dedicado a @Roalve. Reproducción de una parte del texto del capítulo 19, Un diálogo con la muerte, del libro de Mary Lutyens, Krishnamurti. Los años de plenitud (las dos publicaciones previas: la primera, la segunda):

¿Puede un ser humano vivir en este estado de nada absoluta, excepto en lo que concierne a su trabajo y al pan de cada día en total vacío de la conciencia tal como la conocemos? Como Krishnamurti lo señala una y otra vez, la conciencia es el movimiento de todo el pensar. El pensamiento es materia, es mensurable, y el pensamiento es tiempo, lo cual significa que, psicológicamente, el mañana no existe. Eso implica la negación de la esperanza. Es éste un hecho psicológico devastador, y nuestra mente de todos los días no sólo se siente conmovida hasta sus cimientos por esta afirmación, sino que se negará probablemente a examinarla con detenimiento. Ello significa la muerte ahora. De esta muerte surge una cualidad por completo diferente de energía, que pertenece a una dimensión diferente, y que es inagotable e infinita. Él dice que ésta es la máxima bendición. Yo puedo percibir a través de todas las páginas de este libro, un sentimiento de amor extraordinario, que los tibetanos podrían llamar el amor o la compasión del Bodhisattva, pero cuando uno da a eso un nombre o un símbolo ideológico, pierde el perfume. Este libro ha afectado extrañamente mi vida... Es curioso también cómo Krishnamurti aborda la meditación. La meditación, de acuerdo con él, nunca puede ser algo consciente, y uno puede ver la razón de ello. Si uno medita intencionalmente, con un propósito deliberado, la conciencia continúa entonces con todo su contenido... (Junio 20 de 1976).

¡Gracias, gracias, Jiddu, gracias, que no has muerto nunca!

El libro completo se lo puede encontrar con una simple búsqueda en Internet.