Las palabras y la psicología

En esta entrada transcribo un comentario que hice en la entrada titulada Los dictadores siempre temen a los poetas del muy interesante blog Puerto Manager's Blog, de Andrés Ubierna. En él comento brevemente sobre mi parecer respecto de las palabras en la psicología personal.
En lo estrictamente psicológico, ¿de qué sirven las palabras? Supongamos que haya una persona que desea conocerse a sí misma, ¿no son sus propios pensamientos los que la llevaron a ese no conocerse? ¿Con la palabra se “conoce”? Y, si fuera el caso, ¿qué cuestiones se conocen con la palabra? 
Yo considero que las palabras invitan a las nociones respecto de algo, y que una noción es simplemente el resultado inmediato de manejar palabras. Gestionar nociones (tal vez una instancia superior a gestionar palabras) no es conocimiento. Con las palabras no conozco la flor, pero, puedo tener una noción de ella y, sin embargo, la mejor noción del mundo no será la flor que veo. 
Ahora bien, ¿se puede “conocer una flor”? Es decir, mi ser se activa a la par de ese algo llamado flor, ¿es esa activación el saber o el conocimiento? Puedo tener muchas perspectivas respecto de la flor, perspectivas que son el resultado de mi descripción de ella a través de la palabra: la ciencia de la flor, la literatura de la flor, la espiritualidad de la flor. ¿Todo eso es conocer a la flor? ¿Yo puedo conocer a la flor a través de los enfoques, las nociones y las palabras? 
Pienso, en lo estricto psicológico, que las palabras en su momento fueron una simple herramienta para la descripción de lo que se descubría y no La Herramienta para el descubrimiento mismo. Ahora, encuentro una mente que da entidad a las cosas sólo porque la palabra logra creativamente otorgarle un nombre. Y digo que conocimiento es mi habilidad en la gestión de todas las nociones resultantes, científicas o no.  
FIN del comentario
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 ¿Qué piensas? ¿Se puede conocer con las palabras o ellas sólo sirven para describir?

¡Un saludo!

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