Esa gente que quiere sólo a goleadores...

¿La hincha sólo quiere a los goleadores?

En Argentina, el tema del fútbol es muy popular. Hay periodistas deportivos hablando de él casi en todo momento, en la tele y en la radio. Los diarios hacen amplia cobertura casi todos los días también. El fútbol es un tópico que "mueve" al argentino. Aunque no hay que olvidarse que el balompié es uno de los deportes más populares del Planeta Agua.

En esta entrada hablaré de algo psicológico (¡cómo no!), profundo, y usaré el ejemplo del centro-delantero, en el contexto futbolístico, y su relación con la gente, su hinchada.

¿Por qué la hinchada quiere (aprecia, admira, brinda afecto) a un delantero de fútbol, a un goleador? La respuesta es simple: porque mete goles; lo cual hace ganar o posicionar a su equipo. Simple. Ahora, ¿por qué la hinchada no quiere a un goleador/centro-delantero que no hace goles? Un ensayo de respuesta podría ser: porque no hace goles; no cumple su función de goleador, y su equipo atrasa, o no avanza, por él.


¿Existe el afecto sin llevarse nada para casa?

En este momento quiero trasladar el tema futbolístico, específico entre la relación de un goleador y su hinchada, al ámbito psicológico personal (personal de cualquier persona). ¿Por qué una persona quiere (aprecia, admira, brinda afecto) a otra? La respuesta podría ser simple: porque ésta le dá algo. En este punto, ¿existe la posibilidad de que una persona aprecie a otra si ésta última no le da nada de nada? ¿Existe? Otro ensayo de respuesta podría ser: sí, los amores no correspondidos; pero, yo me refiero a algo un poco más profundo que eso.

¿Qué es tener afecto por alguien? Y más importante que eso, ¿por qué alguien invitaría a su ánimo o voluntad a sentir cariño por otra persona? ¿Cuál es el motor del afecto humano?

Si la respuesta a la última pregunta es que algo (o todo) se le devuelve a uno, para mí, es muy desalentadora. Me imagino ser querido sólo porque doy; la valía por la eficiencia del producto ofrecido; el resorte haciendo brincos y, la gente, entretenida. ¿Es posible cierta inclinación humana sin excitación previa? ¿Existe un movimiento del ser humano que no sea mera reacción...?

Esa gente que quiere sólo a goleadores...y yo entre ellas, claro.

¡Un saludo! (y no se olviden de hacerme el aguante con los hashtags de Twitter: #PsicologiaInfrecuente y #FilosofiaInfrecuente)

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Imágenes:
http://czasdzieci.pl/warszawa/wydarzenia/id,6085580.html
http://www.letraslibres.com/index.php?art=12243

5 comentarios:

Isabel C dijo...

Creo que sí Addax. Aunque pueden existir otras interpretaciones.

En la mayoría de amistades no se intercambian dinero ni especies, ni se mantienen con la intención de conseguir favores futuros (aunque por supuesto se espera - diría que se da por cierto -, que nuestro amigo/a, nos ayudará si lo necesitamos).
Dejando aparte esto, ¿cuántas madres, padres, abuelos... con deficientes, que entregan sus vidas o parte de sus vidas cuidándolos?. Estos niños, la mayoría de las veces devuelven cariño, pero hay casos en los que sólo se puede esperar el reconocimiento físico. Se sabe de antemano que morirán jóvenes y no podrán aportarnos nada excepto la experiencia vivida al cuidarlos.

Es sólo un ejemplo (otro, puede ser cuando se cuida a un enfermo terminal del que ya no cabe esperar nada).

Y una interpretación sería, que de no hacerlo, el sujeto se sentiría mal (se puede interpretar como que la recompensa es, no sentirse mal ¿?).

Supongo conoces el experimento de la rata y sus intentos de avanzar sobre la parrilla eléctrica al ver a la cría en peligro. Durante mucho tiempo se consideró que el instinto maternal era innato (y no, aprendido, como en el caso del instinto paternal) pq en los animales se concluyó que era innato; no tendría mérito).

Después, se ha considerado que en los humanos - que el instinto maternal no siempre queda demostrado -, bien pudiera ser aprendido.

Por lo tanto, volviendo a tu pregunta, creo que en en muchas ocasiones se dan afectos y cariños desinteresados en los que no se tiene previsto recibir nada a cambio y aunque es cierto que entristece si llega la ocasión de "devolución", que la otra parte no responda, en ocasiones el cariño continúa después del desengaño de por vida y en otras se enfría.

Se puede decir que "los amores matan" y también que a los amores "se les mata", aunque nacieran y se fortalecieran desinteresados.

rosscanaria dijo...

Muy buena reflexión Addax.
Besos,

Juanjo dijo...

Bien pensado, bien transmitido...

Un abrazo amigo.

Alba dijo...

Estoy totalmente en desacuerdo con Isabel C. No existe la buena acción desintersada. En todo lo que hacemos nos llevamos algo. Cuidar al enfermo terminal te hace sentir bien o te satisface en algún punto. Todas las buenas acciones hacia otra persona/personas tienen un punto egoísta. En todas las relaciones nos llevamos algo.

Suponte que una persona que no tiene para comer y consigue un pan. A su lado se sienta una persona con igual de hambre que la primera. La persona que tiene el pan muy a pesar suyo (dado que tiene mucho hambre) le entrega un pedazo de pan a la persona que tiene al lado. Esto lo hace porque, a pesar de quedarse con hambre, le reconforta saber que ayudó a esa persona.

Creo que me fui de tema. El punto es que, por más que no esperemos nada con nuestras acciones, el solo hecho de llevarlas a cabo ya nos da algún tipo de retribución.

Y tu, mi querido Monchi, también eres parte de "esa gente que solo quiere goleadores"... recuerdas cuando me dijiste que no me ibas a hablar nunca más en tu vida hasta que yo te enviara un correo? =P

Cariños Monchi!

Addax dijo...

Isabel C: ¡Muy buen comentario, muchas gracias por tu aporte!

Casi la mayoría de las preguntas que yo me hago aquí tienen que ver exclusivamente con el fenómeno psíquico de puertas para adentro: con lo que acontece en el interior de nuestras mentes cuando se dá eso que llamamos afecto.

¿La mente puede sostener cierto afecto sin respuesta externa? Y, más profundamente: ¿la mente sostiene un afecto sin respuesta interna (sin que al ver que no recibe de afuera, no haga nada para autorecibirse*). En el desamor, por ejemplo, la persona sigue queriendo al amado porque en el interior de su mente, incluso en la no-correspondencia absoluta del amado, una imagen o un pensamiento (o ambos combinados) le devuelve algo a sí misma.

En lo práctico observable, uno ve familiares con pacientes vegetativos en los hospitales y piensa en el amor incondicional (aquél que acompaña sin importar los inconvenientes). Y eso es milagroso. Mi desatino controlado (esta última expresión es para mí): me "gustaría" saber si en esas personas existe en lo más íntimo de su mente un cariño sin ningún tipo de estimulación previa, es decir, sin devolución absoluta interna.

* Según he observado en mí, la mente, al moverse por estructuras necesita patrones de firmeza; es decir, algo seguro con que seguir en la línea de tiempo hacia adelante. Salvo excepciones (en personas excepcionales), el seguimiento de este patrón de firmeza (algo así como la "seguridad", pero no es seguridad propiamente dicha/o) se continúa a través de la adquisición de pequeños estratos y, en definitiva, se continúa mientras se pueda obtener algo. Cuando ya no se obtiene, se cambia hacia otra fuente, aunque ese comportamiento sigue.

rosscanaria: ¡Gracias por pasar, la chica de Canarias más estimulante de alrededores! :P
¡Te mando un beso después del charco!

Juanjo: ¡Mi compañero de emociones! Gracias por darte una vuelta. He visto fotis del picarón y ya está re grande jajaja, cómo crecen de rápido estos pichones. ¡Un saludo!!!!!!!!!

Alba: ¡Hola, mucho Fly! (jajaja)
¿Existe un afecto humano que no parta desde ese centro que mencionas?

Y yo, a veces, me considero peor que lo que critico. Lea, mija: «Esa gente que quiere sólo a goleadores...y yo entre ellas, claro.»

¡Abrazo de gol argentino-germánico para todos! =D