Retomando mis Cuentos cortos impersonales

Mi primer cuento/historia jamás publicado. 
Trata de un chico que conoce a una chica, ambos adolescentes. 
Hace rato que no publicaba sobre esto y hoy es una buena hora para el anonimato.
A la serie le puse The Perfect Love, El Amor Perfecto, por un montón de razones.

Muchas cosas impredecibles que parecen imperfectas en un presente, con el tiempo, se vuelven increíbles y necesarias, se vuelven perfectas.

Muchas historias terminan con finales felices pero no todas con un sentido revolucionario.

Empezaré por una serie de cuentos cortos. Escribiré hasta donde me dé el cuero...

Por favor, lean los publicaciones anteriores para entender, son cortitas. Lo pueden hacer desde la etiqueta Cuentos impersonales en la barra lateral, o desde acá.

Anteriormente:
El amor perfecto.
Los Nombres y el Cine.

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El amor perfecto.
El Aconcagua y sus encantos.
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-15-

Ella era una diosa. Síp, su idealización había llegado hasta ese nivel.

La película era muy graciosa y ella provocaba enormes sinfonías si se reía. Él también se reía un montón y la veía cada vez que ella producía ese sonido extraño, quebradero de los otros sonidos en el ambiente. Él la veía cada vez que ella se reía, y todo tenía un fin, y comenzaba de nuevo...el mundo se acababa para luego volverse a hacer, siempre.

En un momento le tomó de la mano. Justo ahí o la película hizo una pausa, o el tiempo se detuvo o ya no importaba nada más. Él le acarició la mano moviendo su pulgar de arriba hacia abajo, suavemente, desde un nudillo de ella hasta casi el centro de su muñeca. Ella respondió con el mismo movimiento. Él se moría, pero debía actuar, debía coincidir con las risas de los demás espectadores, pero, el poder ser acariciado por una diosa, era una bomba atómica debajo de los botones de su camisa.

¿La beso ahora? ─se preguntó. ¿Me doy vuelta un poquito y la beso ahora?
Tún tún tún, corazón en pecho, en mano, en pantalla.

─ ¿Dejo que se pare de reirse o la beso mientras se ría? ─Él siempre pensaba, siempre andaba pensando y, por ello, nunca actuaba.

¡Sí!, la beso ahora, ¡total! no voy a ir preso...
¿Ya?, ¿ahora?
¡No!, todavía no...

...¿Ya? ¿Ya lo hago?

Sí, ahora la voy a besar..., ¡ahora, ya!...


...Tún tún tún, corazón en mano. La película seguía su curso...

-16-

Se acercó unos milímetros con una intención vaga pero firme y en ese mismísimo momento ella dijo:
─ Diego, me voy al baño, ya vengo...

¡La p...madre! ¡Tengo todo el mundo en contra! ─aseveró, enjuició, proclamó, adoctrinó él.

Él pensaba que ese era EL momento.

No se dió, por algo será ─optó por decirse a sí mismo, siempre esperando algún asunto del ambiente que lo motivara, siempre siendo dependiente.

La desazón se hizo carne y más todavía cuando pensaba que el susodicho nuevo actor ya se había atrevido, tal vez ya la había besado, y él...y él ni siquiera se animaba. Sentía mucha rabia y odio por la situación. Así que se hizo un nudo mental que, de a poco, fue deshaciendo en compañía de ella una vez hubiera vuelto del baño y, después, a la salida del cine.

Disimulando su malhumor ─que se acrecentaba cada tanto cuando él observaba que ella no tenía ni la más mínima intención de besarlo o de algo por el santo estilo─ conversaron. Se fueron a comer en un restaurante cercano. Se sentaron, él pidio por los dos. Comieron.

Él ya no hacía chistes. Él tenía el peso de la frustración sobre los hombros. Cargar el Aconcagua tiene sus encantos...

4 comentarios:

Alba dijo...

YAY!!! GRACIAS!!!

Cosechadel66.es dijo...

Y los besos se resisten...

Carpe Diem

rosscanaria dijo...

Parece que los dos estaban en ondas diferentes...
¿capítulo 2? lo espero.

Un enorme beso y un abracito Adax,

Juanjo dijo...

Espero la continuación...

Saludos amigo.