Una vez tuve un sueño...

...en el que yo era una nave espacial que escapaba de enemigos bravos e impiadosos, yendo de planeta en planeta, esquivando sus rayos láser, sus disparos que rosaban la nave navegante.

Iba a gran velocidad entre planetas desconocidos con un zumbido constante de disparo. Algunos de estos planetas eran de color azul y, si había agua, me escondía debajo observando desde ahí cómo penetraban esos rayos y las luces la superficie navegante. Tenía gran temor, debía huir, muchos disparos...

Otros planetas eran de color verde, y me escapaba entre lagunas y árboles espesos con gran habilidad. Sentía el olor de las cosas estacionadas y el aire espeso se cortaba tras el vuelo veloz. Mis enemigos, siempre disparando, quedaban a veces más cerca, a veces menos. Esquivando algunas ramas me elevaba por esos cielos verdosos hasta llegar al espacio, para con gran velocidad, pasar a otro planeta. Navegante de planetas.



Mis enemigos no me perdían el rastro, pero de algún modo, yo tenía velocidad y confianza: era nave espacial preparada para surcar los peligros de cielo, estrella y polvo cósmico imaginables. La velocidad en el escape era impresionante. Los objetos por momentos se disponían como en líneas con punto fijo en el horizonte. Mi aceleración era espectacular. Pasé por planetas rojos, amarillos, negros. En mi huida eran todos ellos desconocidos. Tripulante del espacio.

Y un láser enemigo me impactó, y luego otro, y otro más. Pero yo me hacía más veloz. El temor era grande, pero la velocidad también. ¡Me iban a atrapar, iba a ser mi final, seguro! El zumbido de la velocidad entre las cosas, ¡zuuum!...¡zuuuum! Fui muy veloz...

Llegué a un planeta de color difuso, muy familiar para mí, con relativa ventaja por sobre mis perseguidores. En tremenda velocidad todavía, iba observando los objetos comunes de ese planeta. Y vi una flor. Pero pasé tan pero tan rápido...

Y mirando hacia atrás, luego de dejarlo, me podía enterar que mis enemigos eran cientos, cientos, muchísimos. Ya debería de haber caído hace horas, pero seguía eludiéndolos y esquivándolos, seguía aguantado los rayos que tocaban la superficie. Yo tenía gran habilidad. Conocedor del espacio.

Y pensé en ella, en ella y en la flor. El planeta anterior me era familiar y por ello mi navegación ahora ya tenía orientación y destino conocidos, yo sabía hacia dónde debía huir y estar a salvo. Por fin descansaría. Pero no pude deja de pensar en aquella flor. Y con mis enemigos en los talones, me volví. ¡Dios! ¡Qué estoy haciendo! Cometí una locura...Revolvedor cósmico.

Con miedo, con muerte, con cansancio, en ese sueño que mientras soñaba era absolutamente real, me volví. Esquivé, choqué, lastimé, quebré, eludí. Y llegué de nuevo a ese planeta. Aventurero artificial.

Vi la flor en la soledad de las cosas extraordinarias, grandiosa, hermosa, celestial en ese suelo, y pensé en ella, en ella y en la flor. Y aunque la pérdida de visión en uno de mis visualizadores se había agravado por el fuego enemigo tras mi vuelta al planeta, pude tener precisión y recogerla con mi brazo mecánico. Había humo en mi nave, rasguños de la huida, sed y cansancio. Estaba orgulloso, era a mis ojos un héroe, era veloz, ágil en la aceleración, otro rayo disparado. Romántico entre cables y circuitos.

Me había vuelto con total miedo a tomar aquella flor para regalársela a ella, sin importar el peligro, sin importarme la muerte o el dolor o la esclavitud ni las manos de mis enemigos.

Recogí la flor y escapé...Los disparos ya eran lejanos, un leve sonido. Había ganado. Y estaba contento pero no por la huida sino por la flor y su destino en una mano, porque pensé en ella, en ella y en la flor. Y desperté, transpirado, orgulloso, poético, romántico, con la flor en la mente, la velocidad en la cama y todo el amor.

Nunca os he olvidado, pensé en vos en medio de todo el peligro y me volví a aquél planeta sólo para regalarte una flor.

"Lo único que no existe, es el olvido".

5 comentarios:

Juanjo dijo...

Nunca dejes de soñar amigo...

Un abrazo.

Edda dijo...

Menuda excursión! Me ha encantado tu sueño planetario y esa flor.
No sabía que estabas un poco pachucho (claro, si no paso pues no me entero) pero me alegra de que vayas mejorando.
Siento no poder pasar mas a menudo, pues me pierdo muchas cosas.
Cuídate mucho.
Un sano abrazo.

SOLO DE INTERES dijo...

Addax, aue bueno que no hayas olvidado tu sueño, sabes a mayor riesgo , mayor velocidad como lo describes, y me encanta que hayas regresado por la flor, en las cosas simples y bellas como una flor hay porciones de felicidad. Feliz dia del cariño y la amistad, un fuerte abrazo mi amigo

Carla dijo...

Que hermoso relato Addax! Es un cuento, un sueño fascinante, y el final muy romántico.

Cosechadel66.es dijo...

Aun tengo el sonido de los disparos láser en la mente :-)

Carpe Diem