Verdades Elementales de la Psicología Humana

He aquí lo que considero algunas verdades básicas de la psicología humana. Ojalá les guste.
Verdades elementales de la humana psicología

Los pensamientos y los conceptos se manifiestan en la mente a través de voces. Estas voces pueden representar un rasgo particular, un grupo de rasgos, o simplemente pueden ser nombrar la cosa. Por ejemplo, cuando corremos y ya nos estamos cansando hay un voz en la mente que nos dice "correré 5 minutos más" o "pararé aquí". Esta voz es representante de un rasgo que puede llamarse "cansancio". También aparece cuando uno lee un libro ─o un texto como este─: el pensamiento es una pequeña voz en la mente que sigue las expresiones escritas, palabra por palabra. Escuchar la voz de la mente y saber de lo que habla es el gobierno de uno mismo de Séneca y el conócete a tí mismo de Sócrates.

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Cualquier mecanismo mental que efectúa una acción eficiente se vuelve automático con el tiempo*. Existen personas que algunas veces se sienten rechazadas ─me incluyo─ ante otras que para aquellas desenvuelven determinadas características. Esto, sin duda, no tiene que ver con estas últimas personas sino con aquellas mismas.

Observando el proceso, se puede descubrir que éste se volvió por alguna razón automático emergiendo el estímulo exterior visible y familiar con el que uno se siente rechazado "casi sin pensarlo". De alguna forma en el pasado, a este mecanismo, se lo fue alimentando y ahora el proceso resulta inconsciente, instantáneo y automático.

Desmembrando el proceso es posible desentrañar la cuestión. La forma en la que yo accedí a la información respecto de este mecanismo, es la siguiente:
  • Al principio, me doy cuenta que estuvieron el paso A, el paso B y el paso C (el paso C, es el rechazo en cuestión);
  • El paso A es cuando uno está captando el estímulo; el paso B, es ese algo que sirve de puente para tener el sentimiento de rechazo del ejemplo que es el estado que inmediatamente vendrá después; el paso C, es el mismísimo sentimiento de rechazo;
  • Luego, observo que el mecanismo de este proceso se volvió de alguna manera eficiente pudiendo no necesitar del paso B para llegar al C o que tal vez ese mismo paso transita tan rápido que uno no se da cuenta. De todas maneras, está claro que pasar de un estado (A) a otro (C) conlleva una intermediación y que la repetición de esa intermediación hace que esta desaparezca  o se vuelva casi imperceptible.

Un ejemplo quizás más claro pudiera ser de cuando uno empieza a aprender a manejar un automóvil: al principio uno se tiene que fijar en el acelerador, en el freno, en los cambios, hacia atrás, hacia adelante, etc.; pero, al cabo de un tiempo, todo esto con la práctica se vuelve automático, ya no se necesita pensar que se debe poner un cambio en tal o cual momento: este mecanismo se volvió tan eficiente que quizás o no necesite del paso B o este transita tan rápido que uno ya no se da cuenta.

El miedo es el resultado de una acción eficiente y adviene de un proceso que a veces se da muy rápido en la mente. La sensación de rechazo puede ser otro claro ejemplo. Cuando alguien se siente rechazado por otra persona ya ese proceso se volvió automático y sólo se perciben los efectos pero no las causas.

Si cuando niños (o en cualquier etapa de nuestra vida) se nos dice que hay que ser, verbigracia, respetuosos de los ancianos porque es bueno, adecuado, etc. y nos llega la situación en la que podemos elegir comportarnos como se nos enseñó, no realizamos un proceso mental detallado para efectuar la acción que nos dicta el pensamiento, concepto o ideología "respeto". Sino que surge el estímulo externo por el cual se obrará y, dependiendo del dato alojado en nuestras mentes y de su calidad en cuanto a qué trascendencia tenga en la misma, obraremos automáticamente y como por un rayo.



Todos nuestros comportamientos externos son una pantalla de una actividad que ya se dio en nuestra mente previamente. Los ceños fruncidos cuando nos enojamos son un comportamiento externo. En realidad, cualquier cosa que hagamos lo es, pero me centro más en la expresión de las emociones.

Existe, antes de cualquier acción externa, un movimiento, una actividad que sucede exclusivamente en nuestra mente. Algunas veces aquello que lo liga con el mundo exterior suele ser tan sutil que no nos damos cuenta.

Como ejemplo ilustro que todavía me sigue molestando perder una partida de ajedrez. Hay veces que lo hago por errores tontos en una partida que estaba ganada, y pierdo y me enojo. Hubo una actividad en mi mente justo antes de darme cuenta de mi error en una jugada y es esa actividad la que produce los demás acontecimientos que desencadenan en el enojo. Es esa actividad, a veces inconsciente, el meollo de casi toda la psicología del hombre y la mujer, y son voces o imágenes o la combinación de todas ellas.

Los comportamientos externos (lo que se puede ver cuando el cuerpo se desenvuelve) son como una plataforma o escenario. Todo lo que sucede afuera primero sucede adentro de nuestra mente, tras bambalinas, sólo para después formar un acto en ese escenario. Nuestra cabeza nos mueve como titiriteros de un espectáculo. Es posible advertir esta actividad antes de que se monte en esa plataforma, para eso hay que estar atentos a las imágenes ─o puntos de significación─ que se quieren formar y a las que ya se han formado en la mente. Cualquier comportamiento es una muestra de que algo sucedió más profundamente.

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Toda conducta persigue un objetivo y tiene un porqué. A veces cuando camino por la calle me es difícil sostener una mirada cuando ésta se dirige directamente hacia mí. Lo que hago es, rápidamente, mirar al piso o a un costado. Estoy evitando el contacto que también se dá con los ojos. Yo sé por qué lo hago; pero el punto es que el acto de volver la mirada es una conducta que tiene un por qué y un objetivo. Más fácil aun que el porqué es cuestionarse sobre el para-qué; y en mi caso, sostener la mirada me vulnera, yo me siento parado como en un hilo, sin un básico sostén: Mi conducta de mirar a un lado tuvo un objetivo y fue el de protegerme.


Las conductas que realizamos siempre están motivadas por algo; desde un chiste hasta la invención de una teoría, pasando por ganar una competición hasta quedar en silencio, todos, absolutamente, todos nuestros comportamientos vienen al acto por la existencia de un motor que los activa. A su vez, todos nuestros comportamientos persiguen un objetivo sea cual fuere la intención consciente imperante (aquí entro en una dialéctica difícil de explicar cuando, por ejemplo, se piensa que el comportamiento de la no-acción -mental o física- no conlleva acto ni motivación alguna, yo pienso que es también un estado que se activa y por lo tanto, una acción; sin embargo, esclarecer u oscurecer este último respecto no es la motivación de este escrito). Mirar televisión, llorar, escalar el Everest, quedarse en cama, no saludar al vecino, besar a una chica, nadar, morderse los labios, etc., son comportamientos que claramente persiguen un objetivo.

¡Saludos!

NOTA: Las citas o quotes son, básicamente, lo mismo que los párrafos que las preceden, nada más que son producto de un escrito posterior.
* Puse un asterisco en mi post Qué son los celos que, má o meno, explico aquí.

FUENTE: Artículo propio.

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