Las expectativas psicológicas


En esta entrada hablaré sobre las expectativas psicológicas
y cómo estas tiene un papel preponderante en los estados de ánimos
de cualquier nivel (bajos, medios y altos).
Daré unos ejemplos de mis experiencias personales
y unas ideas sobre cómo generar control sobre algunos de ellos.

Aquí siempre el pensamiento será poder.

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QUÉ SON LAS EXPECTATIVAS PSICOLÓGICAS. Tener una expectativa es poner un pensamiento al servicio de una idea con el acento en un resultado positivo en el futuro (esto sería tener una expectativa psicológica positiva o anastrófica).

Hace un tiempo descubrí, teniendo un estado de ánimo bajo, cómo éste subía al pensar en comer algo rico. Fue muy particular este awareness ─Awareness, darse cuenta de algo─.

Había una línea de pensamiento que transitaba por una relativa misma temática y, de un momento a otro, había unos pensamientos acerca de qué comer a tal hora, que se suscribieron en una línea de pensamiento totalmente distinta. Pasé inmediatamente de un estado medio-bajo a un estado de ánimo medio-alto. Me sentí bien y tuve ganas de hacer unas cosas con una sustancial incorporación de energía y de seguir haciendo con esta misma característica energética lo que ya estaba avocado a hacer. Todo esto fue el
producto de la incorporación de una expectativa psicológica positiva: comeré pizza (con mucho queso, bien crocante y súper rica).

Antes, yo no me había dado cuenta de cómo un estado de ánimo se modifica ─a la baja o a la alta─ según el núcleo de pensamientos que se pongan en la mente en un momento cualquiera. Y, antes de este respecto, si bien me daba cuenta del tipo de pensamiento que había en cada momento en mi cabeza, yo sólo era un testigo del proceso en que éstos generaban un estado de ánimo.

Yo creo que practicando y dominando el tema de mis expectativas psicológicas puedo dar unos pasos completamente sustanciales en mi proceso de maduración personal y de crecimiento en todos los sentidos, ya que estará dentro de mis posibilidades el hecho de sentirme como lo deseé sin importar las circunstancias: yo podría sentirme un rey o un genio, o producirme las satisfacciones que brinda la percepción de estabilidad y tranquilidad, aún viviendo debajo de un puente.

Considero que en el conocimiento, dominancia y puesta en práctica de estas consideraciones reside lo que escuché por ahí acerca del
poder de la mente.

Escribo esto porque hace unos momentos me di cuenta de lo que más arriba escribí pero en un grado en que pude participar, no como testigo sino como actor, en el proceso de las expectativas psicológicas y, por ende, en la adquisición de los estados de ánimo que yo requiera pertinentes*.

Mi madre me dijo que quería tomar algo como merienda y que tenía ganas de comer facturas para acompañar. Bueno, ella se cambió de ropa y se fue a comprar las facturas, acá a una cuadra, en una panadería. En eso, yo me fui a hacerle a ella café en la cafetera y a calentar mi leche en el microondas. Después, me dirigí hacia mi cama a ver la tele y enterarme de los partidos de fútbol del domingo.

Mi madre volvió. Sin ningún tipo de elección de mi parte, al escuchar los ruidos que hace el portón cuando alguien sale o ingresa a la casa, yo puse en mi mente la imaginación de unas facturas calentitas y re sabrosas. Con esta imagen ─repito, que no elegí deliberadamente poner en mi mente─ mi estado de ánimo se modificó y se elevó a un nuevo pico positivo (mi estado de ánimo previo no estaba bajo). Sin embargo, mi madre llegó hasta mi cuarto con la noticia de que la panadería se encontraba cerrada...

Realmente sentí que lo que en ese momento corría dentro de mi cuerpo se detuvo ante la perspectiva de tomar el café con leche con unas tristes galletas de salvado nomás =s; . Entonces, puse de nuevo (y ahora eligiendo con un movimiento de mi voluntad) las ideas de una nueva posibilidad de adquirir esas facturas (ya sea por teléfono o yendo a otra panadería) y mi estado de ánimo medio volvió a tener otro pico. Y esto tengo que entenderlo con rotunda claridad: sin tener las facturas, sin tomar ni comer nada, con sólo el pensamiento y la imaginación, yo ya tenía acceso a un tipo de satisfacción sólo otorgada por la incorporación deliberada de una apertura hacia una nueva expectativa. Y todo esto sin facturas ni nada (es decir, sin nada material) y de la nada.

A continuación, mi madre expresó desde la cocina el hecho de conformarnos con lo que había. Yo decidí sostener por un tiempo más ese torrente energético dado por mi expectativa nueva hasta que dejé que lo que mi madre decía surta el efecto más lógico: bajar o anular las expectativas de un disfrute exquisito de sabor a la hora de la merienda. Y comparé un estado de ánimo con el otro. Y me vine a escribir lo que ahora se está leyendo. Este es un conocimiento que no me olvido más y creo un punto a favor cuando en el futurible cercano lo ponga con más certeza en práctica.

Cualquiera puede poner unos pensamientos en un momento dado que igualen en efectos a los pensamientos que se tuvieron cuando se modificó un estado de ánimo. Por eso, yo creo ─muy subjetivamente─ que no cualquier pensamiento puesto bajo el mote de una expectativa produce un estado de ánimo bajo o alto. Tiene que ser un pensamiento específico de calidad suficiente.

Una clave para generar estos tipos de pensamientos quizás pueda estar en un documental llamado El Secreto. En él se propone que una persona haga caso de aquellos pensamientos con los que se siente bien y que omita aquellos con los que no se siente bien: por ejemplo, producir mediante una visualización imaginaria la circunstancia de haber ganado un suculento premio en un juego de azar e, imaginando certeramente, como si de verdad se hubiera ganado ese premio. Un tipo de pensamiento de esta calidad generará un sentimiento o emoción absolutamente similar a los productos en ánimos de las expectativas antes mencionadas.


No me parece algo muy difícil ni alejado de mis posibilidades abocarme positivamente a la tarea de generar un punto de habilidad que se vincule a la producción de expectativas con el objetivo de modificar un estado de ánimo cualquiera. Me parece relativamente fácil porque esto se une a lo que hace unos meses venía pensando y conversando con un grupo selecto de amigos: el dominio del pensamiento y la generación de satisfacción sin esfuerzo material.

¡Saludos!
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Información sobre la película-documental El Secreto (The Secret):
  1. Página Oficial: http://www.thesecret.tv/
  2. En la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/El_Secreto_(pel%C3%ADcula)
  3. En un blog: http://www.quelapaseslindo.com.ar/2008/01/28/the-secret-el-secreto/

* Estados de ánimos bajos algunas veces pueden invitar a la reflexión y a la poesía; los estados de ánimos altos o eufóricos, a las actividades de desgaste de energía, por ejemplo.

NOTA: ¡conseguimos facturas! =D

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