La mente y la vida



La vida de una persona no es más que el conjunto de pensamientos que esa persona tiene acerca de su vida. "Mi vida es así o asá", "la vida es felicidad", "la vida es tristeza", "este vaso de agua me mantiene vivo", "la muerte es la finalización de la vida", etcétera. Todo lo que alguien tiene como un decir respecto de lo propio es la globalidad de la vida, tanto su decir sea algo de suma importancia como si no lo fuera (Dios o las moscas). Así, uno se ha entrenado a lo largo de su vida para considerar a cosas y cuestiones como buenas y  malas, y ha alimentado sus consideraciones y las mantiene activas en una actualidad. Además, ha estandarizado lo que es alto y lo que es bajo, establecido que para allá es el Norte y para acá es el Sur, y fijado claramente todo lo que es un gusto o un disgusto. Y todo esto es la globalidad de su propia vida: mi padre fue o es así conmigo, la rodilla derecha es la que me duele, los días grises son melancólicos...; cualquier asunto o cosa que pase por el tamiz de sus pensamientos es toda su vida.


Y existen pensamientos hacia atrás en el tiempo, hacia hechos pasados, y pensamientos hacia adelante, hacia posibles hechos futuros; y alguien dirá en su actualidad que tal situación del pasado fue de una determinada manera y que tal situación del futuro será de otra. Todo mediante sus propios pensamientos, los cuales, van componiendo todo el absoluto de su vida. Con estos pensamientos, que van para todas direcciones, uno se programa y dice: "me arrepiento de lo que hice hace dos años", o, "si mi madre se muriese mañana yo no lo podría soportar". Con esta programación o predeterminación el Yo logra posicionarse, condicionarse, y, por lo tanto, empieza a ser en función de algo. Y es sutil, su programación no tiene por qué ser grandiosa: esta persona simplemente dice: me gustan los tacos, odio al dentista, me agrada Pepe, quiero helado, Dios existe (o no existe), los flacos son a los 50 kg, los altos a los 1,85 mts, etc., etc., es decir, la mente de una persona cualquiera tiene una opinión sobre todo lo que le atañe y esto conforma todo lo que ella es y su mundo.

La singularidad de un pensamiento (o del pensar) que no pasa por la esfera de la propia atención es que tiene una tendencia a programar y configurar todo el lugar desde donde sale. En otras palabras, los pensamientos fuera del alcance de la atención constituyen un estado particular del Yo. Incluso si uno logra prestarse atención puede advertir que estos pensamientos ya vienen como configurados en una fábrica con toda la intención de programar un presente. Pero no se quedan estáticos en un presente sino que estos pensamientos, dentro o fuera de la esfera de la atención, insertan o siguen activando los ladrillos o elementos que conformarán la globalidad de la vida de cualquier persona en una actualidad.

Si el pensar sienta una base para todo lo que constituye psicológicamente una vida, ¿cómo es posible saber entonces si hay algo más (o diferente) fuera de esa base construida?, ¿es esta construcción la realidad, lo que «es»?, ¿es lo que yo digo con ella cierto?, y, ¿no es necesario acaso que todo lo viejo y conocido finalice para ver si existe algo más que todo esto que uno es?

La mente y la vida...─reflexiona el muchacho.


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Página en idioma persa =o

1 comentario:

María Beatriz dijo...

Todavía no he encontrado las respuestas a todos esos interrogantes...
Lo que sí sé, es que hoy es el Día del Amigo y vine a desearte un Feliz Día.

Besos