Texto de las charlas de Krishnamurti en Latinoamérica

(Publicación automática)

En el libro que estoy leyendo de Mary Lutyens “Krishnamurti. Los años de plenitud”, se transcribe un texto revisado por Krishnamurti de una de sus charlas en Latinoamérica, específicamente en Río de Janeiro, Brasil, que se publicó en 1936. En dicho libro dice así:

(…) El texto auténtico de las pláticas de K en Latinoamérica, revisado por el propio K, se publicó por el Star Publishing Trust en 1936. Más de cinco años después de la disolución de la Orden de la Estrella, él seguía exponiendo en esencia las mismas ideas que había propuesto entonces, aunque había encontrado palabras diferentes con qué expresarlas. En Río de Janeiro, en su primera plática, había dicho:
Si ustedes realmente piensan en ello, verán que toda la existencia que viven se basa en la persecución de la seguridad y el consuelo individual. En esta búsqueda de seguridad nace, naturalmente, el temor. Cuando ustedes buscan consuelo, cuando la mente trata de evadir la lucha, el conflicto, el dolor, tiene que crear diversas vías de escape, y estas vías de escape se convierten en nuestras ilusiones. Esto nos empuja de una secta religiosa a otra, de una filosofía a otra, de un instructor a otro. Llamamos a esto la búsqueda de la verdad, de la felicidad.
Ahora bien, no existen la seguridad ni el consuelo, sino solamente la claridad de pensamiento, la cual produce la comprensión de la causa fundamental del dolor, y esto es lo único que liberará al hombre. En esta liberación reside la bienaventuranza del presente. Yo digo que hay una realidad eterna que uno puede descubrir sólo cuando la mente está libre de toda ilusión. Así que cuídense del que les ofrece consuelo, porque en esto tiene que haber explotación; esa persona crea una trampa en la que ustedes quedan aprisionados como peces en una red.



En respuesta a una pregunta acerca de la inmortalidad, contestó:
Ahora puedo decir que la inmortalidad existe, para mí es ésa una experiencia personal; pero sólo puede realizarse cuando la mente no mira hacia un futuro en el que vivirá más perfectamente, más completamente, más abundantemente. La inmortalidad es el presente infinito. Para comprender el presente en su plena, rica significación, la mente tiene que liberarse del hábito de la adquisición autoprotectora; cuando está absolutamente desnuda, entonces existe la inmortalidad.
El único cambio real en el pensamiento de K, era su actitud hacia el sexo, que ya no le llenaba de horror como lo había hecho en sus veinte años. En respuesta a una pregunta que le formularon al finalizar otra de las pláticas: «¿Cuál es su actitud hacia el problema del sexo, que juega un papel tan dominante en nuestra vida cotidiana?», respondió:
El sexo se ha convertido en un problema porque no hay amor. Cuando realmente amamos, hay un ajuste al movimiento de la vida, hay comprensión. El problema del sexo surge sólo cuando hemos perdido el sentido del afecto verdadero, ese amor profundo en que no hay sentimiento alguno de posesión. Es sólo cuando nos hemos entregado completamente a la mera sensación, que existen múltiples problemas en relación con el sexo. Como casi todos hemos perdido el goce del pensar creativo, nos volvemos naturalmente a la sensación del sexo, el cual se convierte en un problema que corroe nuestras mentes y corazones.
El 21 de septiembre K y Casselberry se embarcaron en Valparaíso para Mazalan, el puerto de México, donde arribaron el 11 de octubre. Fue un viaje lento, con transbordos en Bilbao y Panamá, y con paradas casi diarias en diferentes puertos. No hubo descanso para K, porque en todos los puertos los reporteros subían a bordo deseando escuchar lo que él tenía que decir, «de fuente fidedigna» según la expresión de K.
Rajagopal se unió a ellos en Mazalan y juntos fueron a la ciudad de México, donde K ofreció la última de cuatro pláticas el día 23 de noviembre. Había estado fuera de Ojai por nueve meses (…).

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